martes, 27 de noviembre de 2012

Norberto Torres: "El cante es lo último que surgió en el flamenco tras el baile y la guitarra"

Rigurosidad y amor por el flamenco. Son dos de las cualidades que definen al investigador Norberto Torres, convencido de que el flamenco es una música en continua evolución y una perfecta simbiosisde culturas. 

-¿Cómo ha sido este arduo proceso de investigación?

-Pues realicé los cursos entre 1992 y 1994 y mi proyecto de tesis inicial era sobre el flamenco y el folklore musical de Almería. Tuve una beca de investigación del IEA y comencé a estudiar los cantes de Levante, pero como estaba implicado más en la guitarra pues reorienté mi proyecto de tesis. 

-¿De dónde procede la guitarra flamenca?

-La tesis demuestra que desde el siglo XVI se puede que hay una guitarra popular andaluza que antecede a la guitarra flamenca. Me he basado en cuatro tipo de fuentes como las periodísticas, musicales, literarias e iconográficas para contrastarlas y seguir el proceso de construcción de la guitarra flamenca. 

-¿Con qué datos significativos se ha encontrado en su investigación que le hayan sorprendido?

-Lo primero es que desde el siglo XVI se puede ya hablar de guitarra popular andaluza con la presencia de una guitarra rasgueada o golpeada como la llamaban entonces. La única publicación del siglo XVI en España se publica en Sevilla, por lo que hay un foco de producción en torno a la guitarra localizado en Andalucía y sobre esta guitarra de acompañamiento. A partir de ahí, vemos una guitarra con función rítmica, que sirve para acompañar y hacer ritmo. 

-¿Qué destaca fundamentalmente en su tesis?

-Pues principalmente, defino el concepto de toque flamenco que es lo caracteriza la guitarra flamenca. Destaco la mano derecha, el uso de instrumento como elemento de percusión, armónico y melódico. He buscado esta guitarra rasgueada y puedo decir que en ningún momento hay una ruptura. 


                                     Norberto Torres con Tomatito. 

-¿Cuál fue la evolución del instrumento desde el siglo XVI hasta lo que entendemos por guitarra flamenca?

-En el siglo XVI y XVII la guitarra popular tenía cuatro cuerdas dobles y pasó a tener cinco dobles, lo que se conocía como guitarra barroca. Tuvo mucha difusión por toda Europa y se le llegó a conocer también como guitarra española, una guitarra rasgueada para acompañar danzas españolas. En el siglo XVIII todas estas danzas se transforman y aparecen formas que ya pueden documentar la cadencia andaluza como el fandango, pero continúa la guitarra rasgueada que seguirá hasta el XIX cuando surge la guitarra flamenca. 

-Por lo tanto, ¿el cante es un hecho posterior a la guitarra?

-El cante es muy posterior, es un fenómeno del siglo XIX. La guitarra está muy relacionada con el baile, una danza muy particular con influencia de América del Sur. Hay un proceso de llegada de elementos culturales a partir del descubrimiento de América queda carácter a la música popular española y, sobre todo, la andaluza. Por eso, es un instrumento rasgueado, de percusión rítmico porque sirve para acompañar a la danza. La guitarra marca el ritmo con los acordes y el guitarrista suele cantar. Pero en la primera mitad del XIX, relacionado con el romanticismo, hay una demanda de los bailes exóticos y hay un canto que aparece que es el oriental y ahí se vislumbran los antecedentes del cante flamenco.

-A partir de ahí surge el cante flamenco, ¿no?

- A partir de la primera mitad del siglo XIX comienza una demanda por este canto a lo oriental, de escuchar a estos cantantes que acompañan al baile y nace un espacio propicio para escuchar el cante como son los cafés cantantes. Ahí la guitarra preflamenca deja de ser acompañante del baile para acompañar al cante y aparece el género flamenco. 

-¿Qué mitos se pueden desmoronar con la publicación de su tesis con respecto a la guitarra?

-El principal mito que se puede romper con la tesis es que está más que demostrado es que el cante es lo último que llega en el flamenco. En la Historia del flamenco surgió una afición por el cante en la mitad del XIX con los cafés cantantes y entonces se focalizó la atención hacia el cante y se piensa que es lo primero y se considera que es secundario. Pero es todo lo contrario, ya que el cante es consecuencia de los bailes documentados desde el siglo XVI con su acompañamiento. 

-En el flamenco, ¿se puede decir que la investigación no ha sido muy rigurosa?

-Ha habido muchas teorías de aficionados, que les gustaban los cantaores y autores como Ricardo Molina y Antonio Mairena han afirmado que lo importante era el cante y lo demás era secundario. Mucha gente ha pensado eso sin tener actitud crítica y puesto que lo decían ellos iba a misa. 

-¿El flamenco ha sido una música de mestizaje desde sus orígenes?

-Efectivamente, este mestizaje comienza fraguarse en el siglo XVI que reúne diferentes culturas y las fusiona. El fenómeno se produce en Andalucía sobre todo y a partir de ahí se va desarrollando, transformando y adaptándose. 

-¿Se puede decir que el flamenco en contra de lo que se piensa es una continua transformación?

-Forma parte de la propia definición del flamenco porque dicen que se acaba, pero no es así porque nace de un sincretismo y es una esponja cultural que digiere muchas influencias y las hace suyas.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Toñi Fernández, de la mano del buen cante

Hay empeños que uno hace consigo mismo, cuentas pendientes con tu propio fisco. Y yo tenía una desde hace varios meses: sentarme a escribir unas líneas sobre “Dame la mano”, el primer disco de la cantaora almeriense Toñi Fernández. Por fin he sacado tiempo y aunque con un poco de demora, más vale tarde que nunca si el disco es bueno. Era algo que, aunque ha sido más después que antes, tenía que expresar porque la alegría fue inmensa cuando lo vi en mi buzón y, sobre todo, cuando comenzó a sonar en mi coche. Desde que escuché a Toñi por primera vez, no paré de repetirle a su marido Carlos, “el zapillerito de sus ojos”, que grabara un disco porque estaba convencido, y sigo, de que voces como la suya hay pocas. Fui muy “jartible”, a veces más pesao que un sudafricano con una vuvuzela, pero lo hacía porque me superaban las ganas de escucharla cuando quisiera sin necesidad de esperar a un recital o una reunión de cabales. Afortunadamente, Carlos y Toñi que chanelan de esto mucho más que yo, no me echaron muchas cuentas y lo cocinaron a fuego lento. El resultado ha sido esa perfecta receta flamenca: “Dame la mano”. Esta noche a las diez y media lo presenta en su tierra, en la plaza de la Constitución, la conocida Plaza Vieja, para deleite de sus paisanos. Una pena no estar allí.

Es la ópera prima de esta cantaora gitana de pura cepa que aglutina todas las cualidades para triunfar en el flamenco y sobre todo un poder de transmisión enorme que pellizca el tuétano (y perdónenme este tópico flamenco, pero si hay pellizco, hay que decirlo porque últimamente no es que abunde mucho). Un disco con una soleá que se extiende como una verdolaga con tallos enroscados en los pilares del flamenco, unas alegrías en las que rinde un tributo a Almería como epicentro de su vida y a esos sabios cantes de “El ciego de la playa”, la peña en la que forjó sus primeros compases. Unas alegrías que se bañan en la orilla de El Zapillo y saborean esa sal de la mar almeriense de la que está impregnada el cante de Toñi. Nos ofrece su mano y su corazón por tangos-rumbas e impone la fuerza telúrica de su flamenco por Levante, con unas tarantas en las que se “pelea” con el cante y le gana la partida. Recoge también unos tangos “fresquitos” (como dicen los “entendíos”) de tinte romántico con el genial aliño del piano de Fidel Cordero y la guitarra y buzuki de Riki Rivera.


El segundo hemiciclo del disco comienza como el primero con un compás de doce tiempos, pero en este caso por bulerías en las que se acuerda de algunos maestros del cante como Rosalía de Triana, Tomás Pavón y Juan Talega. Bulerías de puro compás.

Se mete en más “jondura” con una seguiriya dedicada a su hermano Manuel (“El Titi”, canela en rama también), en la que Toñi hace que las campanas lloren con su cante quejumbroso con el que hasta las “pieras” sienten sus fatigas. Flamenco sin artificios, cante sin ambages. El vello como la cabeza de Espinete.

La seguiriya es el preludio de “Eres el verso”, una preciosa bulería compuesta por el guitarrista Jesús Fernández, que atesora un sentido musical de otro planeta. Punza las emociones por malagueñas y cierra el disco como Antonio Mairena ponía el broche de oro a los festivales, por martinetes. Ole de verdad.


                   De los buenos manantiales nacen los buenos ríos:
                                       los Fernández y los "Troníos". 

Todo ello con la colaboración de la guitarra más flamenca, esa sonanta de Diego del Morao, el virtuosismo de Pedro Sierra (productor del disco), o el temple de Jesús del Rosario y Miguel Salado aderezados por la creatividad de Riki Rivera y Jesús Fernández y algunas flamenquísimas letras de “El Pele”, David Palomar o Rosario “La Tremendita”.

Si quieren comprobar la buena salud de la que goza el flamenco escuchen este disco, una auténtica kermés flamenca, una publicación a la que hay que darle no sólo la mano, sino un abrazo.

Y es que si se hunde el firmamento y aunque vengan temporales, existirá el buen flamenco en el eco de Toñi Fernández.

lunes, 20 de agosto de 2012

Los paquetes futbolísticos



Ahora que empieza esta Liga que llaman de las estrellas, me gustaría rendir un tributo a los estrellaos que nos han “deleitado” con su fútbol. Llevo varios años empachado ya de las botas de Cristiano o del dedazo de Mou. No me interesa absolutamente nada la prensa rosa futbolística. En este pequeño artículo no hablaré de galácticos, sino de sus antagonistas, los “Malatesta” del fútbol: esos fraudes futbolísticos que se han paseado con más pena que gloria por los campos españoles. Todos los equipos no han tenido la suerte de contar con un Monchi ( y le brilla, le brilla, le brilla...) que convierte en oro todo lo que ficha, aunque últimamente se está enturbiando un poco el agua que sale de la palangana. Pero antes de la buena cosecha que ha pasado por el Pizjuán en los últimos años, Nervión presenció la “calidad” de artistas como Marinakis, Wagner o Tabaré.

El fútbol español ha sido testigo de grandes paquetes futbolísticos. Algunos osados supieron venderse bien como Renaldo, que tuvo la desfachatez de compararse con su casi homónimo Ronaldo Nazario de Lima y acabó ahogando su escaso fútbol en Las Palmas. El Barça también tuvo regalitos como el tronco Bogarde, al que Alfonsito mandó a por tabaco y todavía lo está buscando o el grandísimo Christanval, que ahora se dedica a vender joyas (quizás las que le sobraban a su amigo Bogarde). El Real Madrid tiene otro buen repertorio como Spasic, que lo mejor que hizo en su carrera fue un gran marcaje a Salinas con Checoslovaquia, aunque esa tarea la podría haberlo hecho hasta un servidor. No hay que dejar en el tintero a Secretario o Freddy Rincón, buscado hace unos años por la Interpol debido a asuntos de “Grammys” y no precisamente latinos.

                                              Spasic, genio y figura.


Romerito, Ikpeba, Fabao o el gran Amunike también hicieron más divertida nuestra liga. La lista de estas mentiras del balompié sería interminable y espero vuestras aportaciones porque los malos, los estrellaos, hacen que brillen más las estrellas. Olé, los malos de verdad. Por cierto, ¿con qué mentiras futbolísticas nos encontraremos en esta incipiente Liga? Hagan sus apuestas con los nuevos fichajes. Yo me mojo (guiándome, sobre todo, por tamaños nombres): Karabelas (Levante), Rabello (Sevilla FC), Machis (Granada) y Rukavina (Valladolid). 

jueves, 24 de mayo de 2012

Flamenco cum laude

Un programa de doctorado, que podría extinguirse con los nuevos planes de estudio, forma a doctores en flamenco en la Universidad de Sevilla

Antonio Alcántara

Doctor en flamenco. A este título, que no sirve para recetar una seguiriya de Manuel Torre o una malagueña del Mellizo, aspiran más de 130 alumnos de posgrado de la Universidad de Sevilla. El flamenco está inmerso con mucho compás en el tercer ciclo de la institución académica hispalense al ritmo del doctorado “El flamenco: un acercamiento multidisciplinar a su estudio”, cuya denominación constata que no es un cursillo o conferencia liviana y superflua sobre la jonda materia. Esta genial iniciativa surgió gracias al esfuerzo ímprobo de docentes universitarios y totalmente por amor al arte, en este caso al jondo. “El flamenco tenía que adquirir rango académico y entrar en la formación e investigación universitaria”, asevera la profesora Eulalia Pablo, coordinadora actual del programa y auténtica alma máter junto con José Luis Navarro y Cristina Cruces, la primera directora del doctorado.

Desde que comenzara en 2004, los estudiantes de este programa interdepartamental, único en todo el mundo, han aportado a la investigación flamenca una seria y vasta gama de trabajos. Estudios tan diversos como “La saeta en Extremadura” de la investigadora y cantaora Raquel Cantero, “Flamenco y Radio en Sevilla desde 1924 a 2010” del periodista Ildefonso Vergara, “El pie de la bailaora de flamenco” de José Manuel Castillo o una magnífica biografía y análisis estilístico y musical de José Cepero realizada por el investigador y crítico Antonio Conde. Hasta un servidor se ha atrevido a hacer la tesina sobre "Los cantes de labor de Torredelcampo". 

Dentro de este programa hay ya cuatro alumnos que han conseguido el título de doctor, además otros cincuenta han presentado sus tesinas y ya pueden ronear de su Diploma de Estudios Avanzados. Kyoko Shikaze consiguió este título, pasaporte previo a la tesis, con su proyecto “El flamenco en Japón”. A la manida pero obligada pregunta de qué tiene el arte jondo que tanto atrae a sus paisanos, responde con gracia: “Nos gusta mucho porque tenemos muy buen gusto, pero también nos apasiona el jazz, la salsa o el tango argentino”. La corresponsal de la revista japonesa especializada “Paseo Flamenco”, que ha acompañado como traductora a Paco de Lucía, Sara Baras, Joaquín Cortés o Vicente Amigo, decidió matricularse para “ordenar mi conocimiento y mirar el flamenco de otra manera”.

Como asevera Kyoko este doctorado, ahora reconvertido en máster, ofrece al alumno una perspectiva más amplia sobre el flamenco. El estudiante de este programa debe cursar durante el primer año 30 créditos siempre con el flamenco como eje vertebrador entre asignaturas variopintas como “Historia del baile”, “Los medios como agentes de socialización del flamenco”, “Los estilos flamencos y su didáctica” impartida por la profesora Pablo, “Género y Flamenco. La sexuación del arte” de la antropóloga Assumpta Sabuco o “La complejidad musical del flamenco: estructuras armónicas y rítmicas” a cargo del guitarrista y doctor en Filología Hispánica, Francisco Escobar. El profesor sevillano, uno de los más implicados en las coordinaciones de los proyectos, corrobora la importancia de este programa que “ofrece unas estrategias formativas e interdisciplinares que facultan al doctorando en el proceso de forja paulatina de una tesis rigurosa, artículos publicables en revistas de impacto y sometidas a un sistema de revisión de pares (réferit)”. Escobar añade que “de esta manera el futuro especialista podrá contribuir al desarrollo científico de nuestro campo, dando, al tiempo, un paso adelante en el avance de los estudios sobre su objeto de análisis”.

Pero este doctorado no está sólo concebido para fomentar la investigación en materia flamenca, sino para “ponerlo a la altura de otras artes o disciplinas y una desvinculación significativa a antiguos tópicos”, como reconoce la cantaora Rocío Márquez, otra alumna del programa. Esta joven onubense, ganadora de la Lámpara Minera en 2008, considera que es muy importante que el flamenco esté en la universidad porque es una “responsabilidad de todos los que amamos nuestra cultura hacer que el flamenco, un modo de expresión artística de nuestro pueblo, esté al alcance de todo el que quiera conocerlo y acercarse a él”. Al igual que Márquez, el bailaor malagueño Manolo Albarracín ha decidido inscribirse este curso en el programa ya que considera que el flamenco es parte de la historia de Andalucía. “Hemos crecido hablando de él, cantándolo y bailándolo, disfrutándolo y presumiendo de él cuando viajábamos a otros países, por eso es necesario que se estudie para que apreciemos aún más su riqueza y le demos la importancia que realmente tiene ya que es una de nuestras insignias”, asevera este nuevo alumno.

Los estudiantes de este doctorado no son todos andaluces o españoles, sino que proceden de diversas partes del mundo como Italia, Dinamarca, Holanda, Brasil, Corea o Estados Unidos constituyendo un auténtico crisol cultural en las aulas sevillanas con una pasión común: el flamenco.

A pesar de la buena marcha y del éxito cosechado durante los siete cursos del programa, no está asegurada su continuidad en los próximos años debido a boloñeses planes. La directora del doctorado comenta que “tenemos la satisfacción de lo conseguido, la respuesta de nuestros alumnos y, por otra, la carrera de obstáculos que hemos tenido que realizar y que, con los cambios de los nuevos planes de estudios, va a dar al traste con el actual programa de doctorado, que seguramente desaparecerá cuando empezaba a dar sus frutos”. Sería una pena negra como la de una seguiriya que se parase el compás en las aulas universitarias sevillanas. 

martes, 1 de mayo de 2012

Farruquito: "Soy flamenco desde que me levanto"

Antonio Alcántara / Almería


"El Camarón del baile" o "el príncipe gitano" son algunos sobrenombres que compañeros de profesión le han atribuido al bailaor Juan Manuel Fernández Montoya "Farruquito". Flamenco desde el alba al aurora es heredero de una de las estirpes más flamencas y admirador de la música de Michael Jackson. 


Los aficionados tenían muchas ganas de verlo bailar, ¿estaba ansioso Farruquito por volver a los escenarios?
Yo llevo toda mi vida bailando. Desde que tenía cuatro años he estado por ahí dando vueltas. Así que tenía muchas ganas y más con este espectáculo que es una forma nueva que yo he hecho con músicos como violinistas, pianistas a la percusión. Además, bailo solo en el escenario que es una cosa que no había hecho nunca. Estoy loco por seguir mostrando mi baile a la gente.
Lo han definido como el Camarón del baile, el príncipe gitano, ¿estos halagos de compañeros le dan mucha fuerza para bailar?
Que me digan cosas de este tipo es muy fuerte para mí. Yo no considero todavía que me puedan comparar a esos niveles. Camarón fue un genio y yo todavía soy muy joven y estoy muy lejos de eso. Pero la verdad es que eso te da fuerza.
¿El flamenco es para usted una forma de vida o simplemente es su vida?
El flamenco es mi vida. El que es flamenco se levanta por la mañana haciendo flamenco y se acuesta también siéndolo. No es que se ponga un traje y las botas y ya sea flamenco y después deje de serlo.
¿Es su arte pura inspiración e improvisación absoluta?
Hay mucha improvisación, pero claro que hay muchas horas detrás de trabajo. Hay un esfuerzo de cuidar las cosas musicalmente, de ensayos, de disciplina. Pero cuando ya está estrenado un espectáculo se olvida eso y se comienza a disfrutar. Aunque antes hay mucho esfuerzo, no sólo es ponerse las botas y a bailar.
Usted firma la dirección, letras, música y coreografía ¿cómo surgió el espectáculo y qué significa para Farruquito?
Me surgió presentándole las ideas a mis músicos. Me reuní con ellos un día en Sevilla y les dí unos cd's con las letras grabadas así en bruto y a partir de ahí comenzamos a trabajar y cada uno aportó su granito de arena. Cada uno hacía una melodía y cuando nos dimos cuenta había ya una cosa muy bonita. La verdad es que 'Puro' se ha hecho con mucho cariño
Fusiona los elementos naturales con los palos del flamenco, ¿qué elemento se identifica más con su baile?
Según la época. A mí me gusta mucho la tierra, eso de tener los pies en el suelo y ser de tu gente, de tus amigos. Me identifico más con este elemento, aunque a veces bailando por alegrías me convierto en agua. Es muy difícil explicarlo, depende del momento.
¿Es un espectáculo puramente ortodoxo?
Es un espectáculo flamenco hecho a mi forma de verlo siempre humildemente y respetando lo que se hace. Hoy se hacen cosas muy buenas en el flamenco y otras que no son tanto de nuestro gusto. Yo expongo mis ideas, yo no sé hacer otra cosa que no sea flamenco y por eso es un espectáculo flamenco al 100%, pero hay tendencias musicales que cada música interpreta a su manera y esa libertad es lo que hace más grandioso al espectáculo.
En 'Puro' introduce dos novedades, ya que no hay nadie de su familia y aporta más instrumentos aparte de la guitarra. ¿Por qué ha tomado estas decisiones?
Pues mira, yo este espectáculo lo escuchaba así. Cuando estaba componiendo había melodías que me pedían un violín, otras un piano, había momentos en el escenario que requerían unas percusiones como una tabla india. Entonces como yo escuchaba eso en mi mente pues lo he hecho así, conforme a mis sentimientos y a mi instinto.

Además, cuenta con una pléyade de artistas impresionante, ¿le da mucha más fuerza escuchar a estos buenos músicos en el escenario mientras está bailando?
Hasta decirte que cuando muchas veces estábamos ensayando y yo los veía un poco de fuera y veía el espectáculo haciéndolos ellos solos, yo pensaba ¿ya para qué voy a salir a bailar? Si la están formando ellos solos. La verdad es que he tenido la suerte de rodearme de una cuadrilla muy buena.
¿Qué siente usted al ser el relevo más directo de esa estirpe a la que pertenece?
La verdad es que no pienso mucho en eso, porque si se piensa ya te distraes con otras cosas y no estás en lo que estás. Pienso en seguir aprendiendo y seguir bailando.
Su hermano Farru ya está reconocido como un gran bailaor a nivel mundial, pero El Carpeta viene también pegando fuerte, ¿no?
Hombre, ese es peligroso (risas). La verdad es que sí, gracias a Dios tenemos la suerte de que todavía tenemos en casa gente que le gusta el flamenco.
¿A qué artistas antiguos admira más Farruquito? ¿Y con respecto a los actuales?
Pues gracias a mi padre, que era Juan 'El Moreno', un cantaor aficionado muy bueno, aprendí a aficionarme al cante. Entonces desde pequeño he escuchado a los más grandes como Tomás Pavón, la Niña de los Peines o Vallejo. Cada artista tiene sus cosas que admirar, no se puede decir solamente que haya uno que me guste más que el otro porque como soy aficionado al flamenco en general es muy difícil quedarse con uno porque cada persona su grandiosidad y su arte. De los actuales me pasa lo mismo, por ejemplo los cuatro cantaores que van conmigo en mi compañía, aunque canten para bailar son muy buenos cantaores.
¿Qué opina un bailaor tan puro del flamenco fusión?
Pues yo no lo he hecho nunca porque no me ha apetecido, pero cuando veo algo que está bien hecho me gusta más que algo que está hecho por el simple hecho de ir a la moda que hay con el flamenco fusión y hay gente se sube al carro. Pero cuando se hace algo en condiciones yo le digo olé porque a mí me gusta la música.
¿Qué otro tipo de músicas le gustan a Farruquito?
Yo siempre he escuchado de todo, excepto las músicas duras como yo le digo al heavy metal. En mi casa tengo música de Michael Jackson, siempre lo he escuchado, Louis Armstrong, Aretha Franklin, también música clásica como Joan Sebastian Bach y también a Falla. Me enriquezco con estas cosas porque la música siempre te enseña cosas, lo que pasa es que siempre he hecho flamenco porque creo que es lo que mejor sé hacer.



martes, 17 de abril de 2012

Arcángel: “Las innovaciones siempre tienen que surgir dentro del propio flamenco, de dentro hacia fuera, nunca al revés”

Tras su genial actuación en la octava edición del Festival Flamenco Pa´ Tos celebrado en el Colegio de Médicos de Madrid, Francisco José Arcángel Ramos “Arcángel” habló con Magazine Siglo XXI.

Antonio Alcántara / Madrid

El onubense, que a los diez años ganó el concurso infantil de fandangos de la Peña “La Orden” y en 2002 recibió el premio Giraldillo al mejor intérprete de cante en la Bienal de Sevilla (entre otros reconocimientos), irradia una enorme sencillez, a pesar de que le llueven elogios por todos lados. Arcángel se fuma un cigarrillo durante la entrevista que lo relaja tras el siempre inquietante desafío de enfrentarse a un coso repleto mientras habla sobre su concepción del flamenco y su evolución como artista.

Antes de nada, buenas noches, Arcángel, y enhorabuena por tu maravillosa actuación.

Muchas gracias, hombre. Siempre se agradece que te digan esas cositas.

Acabas de volver a demostrar esta noche que gustas tanto al público más ortodoxo como a neófitos en el flamenco, ¿cuál es tu secreto para conseguirlo?

Bueno, no es nada premeditado, sino que yo intento hacer siempre lo que me gusta y sentirme siempre cómodo. No busco nada de manera pensada, intento dejarme llevar por lo que siento y ya está.

Eres de una tierra con mucha tradición flamenca, pero ¿cómo empezó tu afición por este arte y cuándo decidiste dedicar tu vida al flamenco?

Desde pequeño siempre me ha gustao y este gusto me ha llevado a esto. Empecé divirtiéndome, haciendo cositas, pero como un simple juego. Vas experimentando y llega un punto en el que te van colocando en el sitio. Sí es verdad que hay un momento en que tienes dos opciones: retirarte o seguir adelante. Yo cogí la segunda opción y aquí estoy. 


Arcángel tiene una predilección especial por algunos artistas como Paco Toronjo, ¿hay alguno que te haya marcado especialmente? ¿Intentas crear tu sello propio?

Intento buscar una personalidad, es muy difícil porque siempre hay parecidos con gente. Evidentemente he bebido de todas las fuentes posibles, he escuchado a todos y sigo escuchando porque sigo aprendiendo.

Alguna vez dijiste que el gazpacho es sólo para comerlo, no para el flamenco, ¿sigues pensando lo mismo? ¿Cómo crees que se puede innovar respetando la tradición?

Más que innovar se renueva. Las innovaciones siempre tienen que surgir dentro del propio flamenco, de dentro hacia fuera, nunca al revés. No porque se le agregue al flamenco nuevos elementos se está haciendo algo interesante. Hay veces que sí, pero muchas veces eso no existe. La renovación está en ser fiel a lo que tu piensas, a la forma que tu tienes de pensar y sentir el flamenco, con eso ya uno está poniendo su granito de arena, que no es poco.

¿Por qué decidiste incluir en tus discos cantes tan olvidados como los de trilla?

Es un cante que en la zona de Huelva se hace mucho, a mi me parece muy bonito y me siento muy a gusto cuando lo canto.

Bueno, Arcángel, y hablando de tu trilla, ¿qué habrá sío del Tato, Paco y Elías? (se trata de parte de la letra de una de sus canciones)

(Risas). Eso mismo me pregunto yo, sólo espero que estén bien.

Interpretas muchos cantes, pero ¿en qué palo crees que está el mejor Arcángel?

No te sabría decir, la verdad. Pero, bueno, me siento muy cómodo en los fandangos, pero realmente en todo: seguiriya, soleá, lo mismo me da. La verdad es que todos los cantes me gustan y casi todos tienen algo especial.

¿Cómo definirías tu voz? 
Pues, una voz un poco a la antigua usanza, con velocidad, con un rasgo antiguo que permite meterme en esos cantes. Aunque no me gusta renunciar a nada, por eso hago también cantes modernos.

Tan joven como eres, con muchos premios a la espalda, ¿qué crees que te queda todavía por hacer?

Muchísimo (afirma con rotundidad). Yo creo que todo lo que me queda es aprender a cantar un poquito mejor y conocer muchísimas cosas dentro del flamenco. Y si puedo también, busco forjar una personalidad definida.

lunes, 19 de marzo de 2012

Versos jondos

Emana del alma a borbotones,
quejío de los versos del poeta,
la guitarra con sus bordones
pone magia a una falseta.

Sentimiento universal,
una angustia interior
que sufre para publicar
las penas del corazón.

Un duende que se levanta
porque doblan las campanas,
La Niña de los Peines canta
por seguiriyas en Triana.

Orgasmo por bulerías
en la voz de Caracol;
y el clímax de las alegrías
se alcanza con Pericón.

Vallejo, Mairena, Chacón
Torre, Valderrama y Marchena;
Planeta, Fillo, Tomas Pavón,
Fernanda, Bernarda y Paquera.

Llanto del pueblo en su garganta,
voz fundida en una fragua.
Es el de la Isla quien canta
desde un rincón de su alma.

Artistas de jondo elenco
cantan con buen criterio
destilando gran flamenco
en el café de Silverio.

Seguiriyas y soleares,
granaína y malagueña.
Esta tierra de cantares
canta hasta cuando sueña.

La soleá puebla el colmao,
un pulgar marca el compás,
tocando Manuel Morao
la sonanta rompe a llorar.

Borrachera tengo de arte
que yo ya no me mantengo
flamenco de tanto amarte
de sentirte tanto, flamenco.