sábado, 6 de agosto de 2016

Lisístrata, al compás de la igualdad

“Venid, mujeres del mundo, 
 vamos a cambiar la vida
 vamos a quitar de en medio
 a las guerras y sus heridas”

Esta letra por bulerías que alienta al género femenino a denunciar la guerra, el machismo o las injusticias podría ser el tuétano de ‘La Guerra de las Mujeres’. Estrella Morente encarna a la Lisístrata con más jondura y clama por la igualdad con ese precioso eco flamenco que atesora en su garganta. La nazarí no sólo es una cantaora larga que pellizca el alma, es una artista desde la alfa a la omega, una mujer embriagada por esos soníos negros con los que Manuel Torre definió al duende y que domina el escenario emeritense de forma magistral como ya hiciera su padre cuando se metió en la piel de Edipo Rey. Estrella arriesga, gana y se siente libre. Decía Don Enrique que las llaves están para abrir puertas, a él le gustaba abrirlas porque cuando se cierran es para tomar precauciones y cuando se abren comienza la libertad. “Sastipén talí, salud y libertad, Estrella”, le hubiera gritado seguramente a su hija, a la que veneró tantas veces dentro de su pecho, una cantaora que abre una puerta como actriz y se consolida en el Olimpo flamenco a través de la innovación ortodoxa que hace en cada estilo, respetando la esencia pero dándole su propio sello. Ser puro y creativo, difícil binomio y marca de la casa Morente.

                                  Estrella Morente. Foto: Festival de Mérida / Jero Morales

La granadina es, sin duda, el puntal de esta obra versionada por Miguel Narros, pero ella reparte elogios al elenco: “Mi padre siempre decía que todo el que sale a actuar debe estar al 100%, ya diga una sola frase o tenga más protagonismo, para mí tienen la misma importancia todos”, afirmó en rueda de prensa tras el estreno. Es la estrella que más brilla, pero Morente está flanqueada por una constelación de artistas como su hermana Soleá, Tony Maya y su tío Antonio Carbonell (que erizó las emociones con la saeta que abre el espectáculo) al cante. Rodeada del poso de sabiduría de Antonio Canales, ese volcán flamenco que demostró su maestría bailando por tangos como pocos en el flamenco saben hacerlo. Aída Gómez, adalid de la expresión corporal, puso la sensualidad en una escena con Mariano Bernal, un gran bailaor que se inició con Cristina Hoyos, en un momento de la obra que embarga de canícula al témpano más gélido.

Las bajañís de Juan Carmona (director musical que dedicó la obra a su padre ‘Habichuela’ y a Enrique Morente), de 'Montoyita’, tío de Estrella, y del motrileño David de la Jacoba pusieron los acordes que se aliñaron con esa bendita flauta jerezana de Juan Parrilla, la percusión de Lucky Losada y los coros de las hermanas Bautista y Aurora Carbonell, la madre de esta Lisístrata con tanto soniquete. Expresaron su mensaje por alegrías de Cádiz, tangos extremeños y de 'El Piyayo', soleá con aires apolaos de Charamusco, farruca, bulerías, tanguillos, rumbas o una versión de ese fandango creado por Enrique en el que alertaba de los riesgos de sembrar en tierra mala. Utilizaron esa importante gama de estilos flamencos para alzar la voz contra este mundo de confusiones, de misiles y de motores y reclamar otro con menos odios, más clemencia y más piedades como cantara el genio que vio su primera luz en el Bajo Albayzín. La representación es un canto antibélico en el que las mujeres tienen el remedio “esclarecío” para acabar con la guerra, una denuncia contra el machismo y la desigualdad de género que ya hiciera Aristófanes 500 años antes de Cristo, un asunto que al director de la obra, José Carlos Plaza, le avergüenza que esté tan vigente. Porque cambiarán los tiempos y no cambian las personas como reza la sabia letra solearera.


‘La guerra de las mujeres’ se podrá ver hasta el próximo domingo 14 de agosto en el Teatro Romano de Mérida dentro de la programación de la edición 62 del festival de teatro clásico emeritense. Algunos flamencos extremeños acudieron al estreno. Los cantaores Paulo Molina y Jorge Peralta, la coplera cacereña Raquel Palma, la bailaora de Almendralejo Carmen ‘La Parreña’ o el guitarrista emeritense Juan Vargas no se perdieron esta obra eminentemente jonda que usa el flamenco como un arma cargada de denuncia. Ya lo bordó Antonio Gala: “El flamenco lo inventó el pueblo para poder quejarse a gusto”. 

domingo, 20 de marzo de 2016

La siega en Torredelcampo, cante bajo la canícula

Este verano tuve el honor de que me publicaran el artículo «La siega en Torredelcampo: cante bajo la canícula» en una obra miscelánea titulada «Presumes que eres la ciencia. Estudios sobre flamenco» coordinada por José Cenizo Jiménez y Emilio Gallardo Saborido. Un libro que surge de las experiencias del II Congreso de Investigación y Flamenco (COFLA) impulsado por la Universidad de Sevilla en 2013 y en el que colaboré con una charla sobre la misma temática: los cantes de laboreo. Unos cantes que tienen un auténtico carácter funcional, es decir, producir un efecto meloterápico en los campesinos que los cantaban, además de servir para atestiguar una serie de rituales o formas de vida de una época.


Mi abuelo Antonio segando allá por el 2000

El pueblo jiennense de Torredelcampo hace gala a su nombre y posee una rica amalgama de cantes del campo como la gañana, siega o trilla. De todos ellos, el cante de siega es sin duda el más exclusivo ya que podría incluso considerarse autóctono, aunque es cierto que en pueblos limítrofes como Torredonjimeno también se practica.

Son peculiares tanto por su temática, fundamentalmente picarona y en ocasiones libidinosa, como por su melodía ya que son diferentes a la gañana o trilla, al registrar un cambio de modalidad y un alargamiento estrófico.

El libro completo se puede leer en este enlace. Mi artículo está en la página 188.

La siega en Torredelcampo, cante bajo la canícula

lunes, 22 de febrero de 2016

Miguel Vargas, la guitarra que suena a Extremadura

Cualquier lunes por la mañana se le puede ver, por su emeritense barrio de La Antigua, charlando con sus vecinos sobre esa música que tanto ama y a la que dedica su vida mientras pasea entre las seis cuerdas de su sonanta. Un instrumento que acaricia con la misma familiaridad y facilidad con la que Messi golpea el balón porque tocar la guitarra forma parte del entorno vital de Miguel Vargas, es el alimento de su alma. Un arte, el flamenco, con el que ha convivido desde que vio su primera luz en la ciudad lusa de Beja en 1956. Allí vivió hasta los 8 años escuchando sus primeras falsetas, se impregnó del flamenco de uso y natural, el que brota espontáneo del corazón. Ese es el ecosistema que lactó Miguel Vargas, un guitarrista que cree en la importancia del hábitat del artista. “El flamenco nace de la mamaera, Antonio”, confesó en una entrevista en Cadena Ser Extremadura.
De esa mamaera, de la que también han bebido sus hijos, brota su toque lleno de verdad, sinceridad y de una esencia que se impone al virtuosismo. Lo superfluo sobra en sus acordes al igual que en su vida, la guitarra de Miguel Vargas conserva ese precioso sabor añejo hasta en la forma de coger el instrumento. Su amigo y emblema de los cantes extremeños, Juan Cantero, asegura que “es el que mejor toca por jaleos en España”. Su paisano afirma que “tiene cuatro falsetas, pero ¡qué falsetas y qué manera de sonar!”. No hay barroquismo, ni alardes ni innecesarios, ni siquiera una excesiva técnica, es un toque que penetra en el tuétano del alma, conmueve al espectador y logra lo más difícil del mundo, como diría Morente por fandangos, algo que no se puede estudiar ni aprender bien: la transmisión.
Miguel Vargas es el patriarca del toque por jaleos, aunque tenga la virtud de hacer poco ruido, ya que el ruido es redundante. Hay toques telúricos, en el sentido etimológico del término, y el emeritense es el emblema del toque extremeño. El de Parrilla o los Morao huelen a vino de Jerez, el de Diego del Gastor es cal de Morón y el de Miguel sabe a pata negra extremeño. Un toque que maquilla a la novia impaciente por ver cómo su novio llega de la feria de Alburquerque, una sonanta que evita el desahucio de los caracolitos que no pagan el alquiler, una guitarra que huela a jara en primavera.
Un guitarrista que ha acompañado a Porrina, Indio Gitano, Carmen Linares, Ramón El Portugués, Potito, Guadiana aunque retiene un recital en un lugar privilegiado de su memoria: el de Camarón en el Teatro Romano de Mérida en 1991, once meses antes de su aciago adiós. Un tocaor que ha paseado el nombre de Mérida y Extremadura por todo el mundo y al que su ciudad y su región le deben una recompensa, al menos una peña flamenca que lleve su nombre. Sería un bonito homenaje y reconocimiento a su legado, aunque él no le preocupa, porque, como dice la letra por tangos, vive su vía sin complicaciones junto a sus vecinos de La Antigua, sus paseos a orillas del Guadiana y sus clases y recitales. Una vida flamenca entre seis cuerdas y doce tiempos.

miércoles, 15 de abril de 2015

Estévez y Paños: "El flamenco es un pedazo del corazón humano"

   Bailaores polifacéticos, inquietos y estudiosos del arte flamenco por el que bucean para navegar entre sus maravillosas aguas. Rafael Estévez y Valeriano Paños pasean por los escenarios su espectáculo "Romances", un espectáculo que ha marcado sus carreras. 

-     ¿Cómo definirían su espectáculo "Romances"?

Es un espacio, tanto en lo musical, lo literario y lo tradicional, donde hemos podido encontrarnos  para expresar y compartir libremente con Juan  Kruz Díaz de Garaio Esnaola. Hemos tenido el honor y el privilegio de ser los primeros artistas de la danza española y el flamenco en ser dirigidos por este artista polifacético, un hombre del Renacimiento, que se acercó al Flamenco por proposición de Rosalía Gómez cuando dirigía la Bienal de Flamenco de Sevilla. Juan Kruz nos elige a nosotros dos (ya nos conocíamos y nos encontrábamos en ese momento experimentando con él en Berlín) y a Sandra Carrasco, para que fuera ella quien interpretara con su voz, todo los Romances escogidos.

-     "Romances" es un universo muy especial.

Para nosotros ha sido un antes y un después en nuestras carreras. Ha sido esa gota de agua que desborda el vaso y  que ha hecho que experimentemos en su totalidad, cosas que anteriormente realizábamos tímidamente o que ha despertado en nosotros aspectos que estaban dormidos, o que no nos habíamos atrevido a exponer.

-     Habéis rastreado el romancero español del Renacimiento, ¿qué os ha aportado esta investigación?
    
Juan Kruz con su bagaje en la música antigua, propuso los Romances del Renacimiento, nosotros le propusimos los Romances flamencos, y él escogió los adecuados para cada momento del espectáculo. Cogimos los caminos que Juan Kruz nos propuso, casi a ciegas y descubrimos que nos llevaba a unos mundos muy sugerentes, muy inquietantes y muy agradables de visitar. Toda una investigación que nos ha aportado muchísimas cosas, para nuestras creaciones, para nuestras vidas. Ha sido una gran experiencia artística y vital. Seguimos descubriendo muchas cosas de nosotros mismos, casi tres años después de su estreno en la Bienal de Sevilla.


Paños y Estévez en la Bienal. Foto: Antonio Acedo. 

-     ¿Consideráis que para ser realmente un artista se debe buscar nuevas estéticas, investigaciones o experimentos?
    
En absoluto. El que es artista, es artista haga lo que haga… Ya pueda ser haciendo y aportando muchas cosas nuevas y muchos caminos, o haciendo el mismo baile o el mismo cante toda la vida. Es una elección del individuo, que tipo de artista quiere ser. O también cuan creativo, inquieto, capaz o investigador es ese artista por naturaleza. También tener ganas o no tener ganas de trabajar.

-     Sois un tándem muy prolífico en el baile, ¿consideran importante que un artista tenga esa inquietud y ganas de crear cosas nuevas?

Sí, para nosotros sí. Creemos que es muy importante. Somos partidarios del trabajo, de la investigación… De no acomodarnos en un lenguaje que nos funciona en una creación determinada. Afortunadamente, estamos siendo requeridos por muchísimos compañeros, para que le creemos sus espectáculos. Cada artista es distinto y a cada uno le hacemos el espectáculo que le va bien por su personalidad, por sus cualidades, sus apetencias o su visión… a medida!!! Investigamos muchísimo y trabajamos muy duro en estos espectáculos que nos encargan, como hacemos en los nuestros propios. Creemos que es la única forma de poder hacer espectáculos coherentes que tengan un buen contenido y una base muy sólida…  Nos consideramos muy afortunados y  estamos muy felices que los compañeros nos elijan para que firmemos sus propuestas.


- ¿Con qué bailaor o bailaora de otra época les hubiera gustado compartir escenario? ¿y cantaor?
  
Uf, ¡qué difícil, hay tantos! Pero tenemos nuestros cuatros puntales, nuestros cuatro genios que son, Antonia Mercé la Argentina, Vicente Escudero, Carmen Amaya y Antonio el Bailarín… aunque hay muchos más con los que nos hubiese gustado coincidir. Y de cantaores, muchísimos también… Caracol, Mairena, Talega, Marchena, Pastora, Vallejo, Perrate, Tomás, Chacón, Torre… y así podemos estar hasta el día del Juicio Final… Hay tantos y tantas…

-     ¿Hacia dónde camina el flamenco?
   
Hacia donde los artistas quieran. El flamenco lo hacen los artistas, por eso siempre está vivo y en constante evolución, siempre creciendo.

-     Actualmente, ¿hay más técnica que alma en el baile?

A veces hay exceso de técnica y exceso de alma. A veces cero técnica y tanta alma que cuesta trabajo creerlo. A veces no hay nada, ni técnica ni alma.  Cuestión de la persona que interprete. Hay de todo y mucho para elegir. A nosotros nos gustan los artistas que lo tienen todo. Todo bien equilibrado.

-     ¿En qué momento pensáis que se encuentra el baile flamenco?
     
Creemos que se encuentra muy bien. Hay para ver muchas formas de baile… Muchas corrientes. En el panorama actual hay artistas que defienden tanto lo más ortodoxo como lo más vanguardista. Así que creemos que se encuentra en muy buen momento. Que haya un abanico tan amplio de formas siempre es motivo de celebración. Es maravilloso.

-     ¿Qué supone el flamenco para vosotros?
  
Pregunta difícil, que nunca sabemos cómo contestar. Hace poco leímos en un artículo de prensa de los años 70 del siglo XX: El flamenco es un pedazo del corazón humano. El corazón entero si quieres, pero también la cabeza, el análisis, el estudio, la investigación, la afición, los ojos, el oído. El flamenco es uno de los lenguajes con los que nos gusta expresarnos.

martes, 24 de marzo de 2015

Juan Cantero: “Sería muy bonito tener una peña con mi nombre en Extremadura”

El cantaor emeritense, uno de los máximos referentes en el cante por jaleos y tangos extremeños, habla sin tapujos en una entrevista con Antonio Alcántara e Inma Salguero en el programa “A Vivir que son dos días” de Cadena Ser Extremadura.

Escucha la entrevista completa en este enlace donde Juan Cantero nos canta y explica los diferentes tipos de jaleos.



-         Buenas tardes, Juan, ¿cómo va todo?

Pues bien, aquí viendo el Gran Hermano que son más falsos que los japoneses, no dicen mentiras hijo mío de mi alma.

-         (Risas) Bueno, vamos a hablar de flamenco. Usted viene de la familia de Los Verdinos de Mérida, que eran primos hermanos de su madre, supongo que de ellos aprendería bien la esencia de los cantes extremeños.

Si, si. Mira, por suerte y desgracia mi pena ha sío mu grande de que mi madre no hiciese algo conmigo para tenerla guardá en mi casa, para mí eso hubiera sío la felicidad más grande de mi vida. No lo hice porque he tenío mala suerte con los que me han llevao a grabar que uno de ellos era el padre de Paco de Lucía y claro como yo era un hombre que trabajaba y me venía a mi casa pa no gastarme 7 u 8 diez duros que valía un whisky y eso lo necesitaban mis hijos pa comer. Pero volviendo a los jaleos, que nadie se atreve quitando a La Marelu y no lo hace puro, puro, lo hace en versión de bujería. Es un cante que no tiene salida, que tú te preparas y haces ayyy, entonas tú mismo.

-         Eso te iba a preguntar, Juan, como gran intérprete de los jaleos, ¿cuántos tipos existen? Porque no es lo mismo cantar para el baile que cantar pa escuchar.

No, no, hombre claro que no. Es que el cante de jaleos pa bailar es mu fácil, lo canta cualquier aficionado. Eso lleva unos matices, una cadencia, una caída, un sentío que hay que ponerle a ese cante porque es un cante propio de gitanos, hay que dejar caer la tonalidad, darle larga a unos tonos, a una voz, según como tú cantes jaleos. Mira, Paco de Lucía cuando me los tocó a mí, me dijo: “Juan este toque es mu difícil”. Y fíjate tú, cuando ese monstruo decía eso…



-         El compás de los jaleos es complicado.

El compás es mu complicao. Es un compás antiguo, del siglo pasao, de los abuelos de mis abuelos, pum pum pum pum, y hoy los guitarristas como están acostumbraos a que estás cantando y hacen pulululurlulu… y no dejan cantar a los cantaores. Tú les dices que te toquen por jaleos y no te tocan por jaleos porque es un cante parao, pa escuchar.

-         Juan, si te parece como maestro que es de estos cantes, ¿nos podría hacer una prueba práctica de los diferentes tipos de jaleos?

(Juan canta los dos tipos de jaleos). La gente que canta por jaleos no le pueden dar esos matices porque los conocen pero son cantes mu personales, de nuestros abuelos, tatarabuelos, qué sé yo los años que tienen. Antiguamente en las ferias, los gitanos hacían un trato y ya estaban cantando. Esto es bueno que quede para Extremadura, para los niños porque hay gente que sale y cantan bien, pero cantan por fulano y por mengano, pero si yo soy cantaor y canto por Farina ya dice la gente que quiero hacer lo de Farina o lo que hace Porrina o Caracol. Y a la gente hay que darle cosas tuyas aunque sean más malas, pa que quede algo ahí pal día de mañana. Yo vine a Madrid sin saber cantar pa bailar y escuché los discos y aprendí, como tenía una voz mu bonita me cogieron la gente de los tablaos y luego aprendí a cantar solo.

-         Vamos a escucharlo cantar por jaleos con la guitarra de una de las personas que mejor toca por ahí en Extremadura…

Perdona que te corte, el mejor que toca los jaleos en España es Miguel Vargas.

-         A él me refería, vamos a escucharlo.

(Suenan los jaleos).

-         Se podría decir que estamos escuchando el padrenuestro de los jaleos, santo y seña, Juan Cantero y Miguel Vargas, ¡cómo toca Miguel este cante, Juan!

Miguel toca por ahí como los antiguos porque antes las mujeres gitanas tocaban las guitarras en sus casas, sabían cuatro cositas pero de compás se pasaban que es lo que le pasa a Miguel, Miguel tiene cuatro falsetas pa los jaleos, no tiene más, pero cuando termina de hacer la falseta se viene abajo, va pum pum pum, pa entrar el cante.

-         Claro, la guitarra siguiendo al cantaor.

Eso es, la guitarra tiene que ir siempre detrás del cantaor, nunca delante.

-    Juan, me gustaría que escuchases una pregunta que nos dejaba la semana pasada Enrique el Extremeño, te planteaba que si estás de acuerdo con él en que un cantaor que quiera buscarse la vida como tal necesita tener una amplitud grande de los cantes.

Enrique el Extremeño también el muchacho ha tenío mala suerte porque ha sío un cantaor pa bailar mu bueno, mu bueno, mu bueno. Había un representante en Sevilla, Pulpón, que le dijo que se quitara el nombre de el Extremeño. “¿Y por qué me voy a quitar yo el nombre si yo soy extremeño?”, le dijo Enrique. Es que los extremeños hemos tenío mu mala suerte pa Andalucía y ahí queda eso. Respondiendo a la pregunta, el cantaor que empieza tiene ir poquito a poco, no puede saber todos los cantes.

     -     ¿Qué consejo le darías a los jóvenes que empiezan?

    Que aprendan y que hagan los cantes más o menos como son.

-         ¿Cómo te ha tratado y te sigue tratando Extremadura?

Muy mal, muy mal porque si alguien ha representao Extremadura en España porque he estao en el Ballet Nacional y ponía en los nombres de los artistas Juan Cantero el Extremeño y Extremadura ha estao en los cinco continentes. Y no tengo una peña…

-         ¿Sería gratificante para usted tener una peña con su nombre en su tierra?

Eso sería mu bonito, no tengo una peña con mi nombre, no me han hecho un homenaje, gracias a Dios no me hace falta pa comer, pero sería por la atención y por la categoría que me daría. A Porrina tampoco se lo hicieron y fíjate tú, Porrina, pero si dos cantaores ha habío buenos en los cantes extremeños, que está feo decirlo, pero han sío Porrina de Badajoz y Juan Cantero, no hay más nadie.

-  Por último, Juan, me gustaría que nos contase alguna anécdota graciosa, curiosa que haya vivido en sus múltiples viajes y actuaciones con el Ballet Nacional.

Estaba yo por bastidores, en los camerinos y veo que estaban toas las luces apagás y salí por el escenario, pero es que había un número en el que apagaban la luz y le daba la luz al bailarín cuando estaba hincao de rodillas mirando pal suelo y cuando encendieron la luz estaba yo en mitad del escenario y yo de golpe y porrazo salí corriendo (risas).




viernes, 30 de enero de 2015

El Alzheimer histórico


            Decía el ingenioso escritor alemán Jean Paul que la memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados. Y en este país, a menudo ingrato, hay muchos muertos que habitan en el paraíso del olvido, en parajes desconocidos o en fosas tan comunes como llenas de historias soterradas por la cobardía de los que se empeñan en cicatrizar unas heridas imborrables. Y es que la memoria es muy volátil y selectiva para algunos en esta España nuestra, el segundo país con más fosas comunes; sólo superado por Camboya, donde los jémeres rojos fueron un claro paradigma de la democracia, sin duda alguna.

            Pero lo que se olvida en nuestra casa, se recuerda muy bien de puertas para afuera. Por eso, esta semana, hemos asistido a un acto en el Senado para condenar el Holocausto nazi, cuando se cumplen 70 años de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, y rendir un tributo a las víctimas de esta barbarie. Un homenaje totalmente merecido y ejemplar en el que Felipe VI, ante la presencia de diputados de todos los colores políticos, aseveró que debemos “aprender la lección de la Historia para que jamás algo así vuelva a suceder”. Creo que nunca estaré más de acuerdo con el Rey en una afirmación así como muchas de las familias que tienen a sus familiares en cunetas o en inhóspitos parajes donde sólo habita la resignación.

         Al escuchar estas “Reales” palabras pensarían: ¿Y qué hay de lo nuestro? ¿Por qué hay tanta memoria, justificadísima por cierto, para crímenes atroces cometidos en otros países y aquí hacemos mutis por el foro? ¿Por qué para condenar el nazismo se habla de aprender lecciones y aquí nos cuentan que levantamos ampollas? Muchos no entendemos ese cinismo, ese doble rasero del lema “mucha memoria de puertas para afuera, pero Alzheimer en nuestra casa”. Ese mismo fariseísmo de Netanyahu que encabeza una manifestación por la libertad de expresión y los derechos humanos. Qué cosas, ¿eh?

          Este país no tendrá una transición completa hasta que no se condenen los crímenes de guerra cometidos tras el franquismo porque esas muertes también forman parte de las vidas de muchas personas. Una condena ejemplar como hace Alemania donde se avergüenzan y se sonrojan por esas barbaries cometidas. Como dijo esta semana Steven Spielberg en el acto celebrado en Auschwitz: “Memory is live”. Y quien se empeñe en sepultar el recuerdo de todas estas víctimas, estará enterrando la Historia que suele ser caprichosa y cíclica.



                 Afirma el antropólogo Luis Díaz Viana en su artículo Memoria y oralidad: la documentación de los recuerdos: “Hay quienes todavía se preguntan por qué los arqueólogos se afanan en desenterrar ahora estos cadáveres que no tienen aún un siglo. Como si el pasado reciente debiera de interesarnos menos que el remoto. Hay una buena razón y – en el fondo – es la misma que explica y justifica la búsqueda de vestigios de hace cientos o miles de años: devolver el nombre a los muertos, poder contar su historia los humaniza de nuevo, les devuelve aquella cercanía que les fue robada con su identidad. Y es que somos humanos porque narramos o se nos narra, porque resultamos capaces de contarnos mientras nos encontramos vivos y alguien habla aún de nosotros cuando ya estamos muertos. Existimos como personas porque vivimos en los otros. Porque alguien que todavía nos recuerda necesita saber donde yacemos para ir a visitarnos. Somos humanos por y para contar”, aunque algunos, añado yo, sólo nos cuenten patrañas y mentiras.


       A pesar del olvido interesado de algunos, estas personas vivirán sempiternamente en nuestro recuerdo y siempre nos quedará su historia y su música porque como decía un superviviente de la Revolución asturiana: “A nosotros, sólo nos quedan las canciones”. 

martes, 16 de diciembre de 2014

Aquellas maravillosas letras flamencas...

Tras una larga temporada sin escribir sobre ese vasto y fascinante mundo de las letras flamencas, vuelvo a traer unas cuantas perlas literarias tan venustas como vetustas pero que tienen paralelismos evidentes con la actualidad.

En esta temporada donde muchas personas sufren esa palabra tan maligna como manida llamada crisis, algunos pensarán en esta letra por bulerías a la hora de firmar esos contratos basura con condiciones lamentables:

Yo no tengo más remedio
Que agachar la cabecita
Decir que lo blanco es negro.

Y a pesar de todo hay que poner buenas caras y estar agradecidos como atestigua este martinete:

Desgraciaíto aquel que come
El pan de manita ajena
Siempre pensando en la cara
Si la pone mala o buena.

Algunos no tienen ni siquiera tienen la “suerte” de encontrar esos minijobs y caen en la desazón recordando esta letra:

Sentaíto en la escalera
Esperando el porvenir
Y el porvenir nunca llega.

Por ejemplo estas dos letras vienen al pelo para el “gran Fran” o el “pequeño Nicolás” como ustedes prefieran llamarlo:

Si tuvieras olivares
Como tienes fantasía
El río de Manzanares
Por tu puerta pasaría.

Los surcos de mi besana,
Están llenos de terrones,
Y tu cabeza, serrana,
Está llena de ilusiones,
De ilusiones, pero vanas.

El caso del “pequeño Nicolás” es un claro ejemplo de cómo una persona puede llegar a adentrarse en las más altas instancias del poder a través de arrimarse a contactos influyentes. El “tanto tienes, tanto vales” llevado a la máxima expresión. Así lo expresaba ya esta copla popular recogida en el Cancionero de Rodríguez Marín en 1881:

¿Tiene biñas y olibares? (aparece así la ortografía, no me linchéis)
Cantare, cantare
¿No tiene biñas y olibares?
Andare, andare.

Aunque no sólo ese chaval tiene fantasía en este país de roneadores y farsantes. Su amigo Rajoy también vive en mundos oníricos cuando afirma que la crisis ya es historia en nuestro país. Esta letra le viene de lujo:

Tienes mucha fantasía
Parece que tú has pisao
La flor de la tontería.

Nicolasito tenía muchos más amigos como Arturo Fernández, el hombre que compra las aspirinas más caras de España con su oscura tarjeta. Vaya esta letra para él y todos sus compañeros de Bankia que tenían tarjetas fantasma con gastos reales:

Permita Dios que te veas
Como el gallo de Morón
Sin chaqueta y sin calzones
Y también sin camisón.

Y es que como diría José Mota, lo de estos señores era ya “ansía viva” y una desfachatez tremenda hurtar de esa manera mientras estafaban a pobres ahorradores con las preferentes. Pero ya lo dice esta letra por soleá:

El que junta más dinero
Tiene menos compasión,
Parece que la riqueza
Endurece el corazón.

Otro fichajazo de este país que se merece una letra es Carlos Fabra, que seguro que el próximo lunes seguirá desde la cárcel el sorteo del Gordo para ver si conserva su desaparecida fortuna mientras piensa en esta letra:

El carro de mi fortuna
Poco tiempo me duró,
Cuando más a gusto estaba
El eje se me quebró.

En este mundo donde la mentira siempre pretende reinar, hay que pensar en esa máxima flamenca:

El hilo de la verdad,
Por mucho que lo adelgacen,
En la vía quebrará.

Y ahora que llegan estas fechas navideñas habrá que olvidar un poco las duquelas y alegrarse con la familia y la jamancia como refleja esta letra:

Mira si estamos contentos
Que el ruido de la olla express
No se para ni un momento.