miércoles, 15 de abril de 2015

Estévez y Paños: "El flamenco es un pedazo del corazón humano"

   Bailaores polifacéticos, inquietos y estudiosos del arte flamenco por el que bucean para navegar entre sus maravillosas aguas. Rafael Estévez y Valeriano Paños pasean por los escenarios su espectáculo "Romances", un espectáculo que ha marcado sus carreras. 

-     ¿Cómo definirían su espectáculo "Romances"?

Es un espacio, tanto en lo musical, lo literario y lo tradicional, donde hemos podido encontrarnos  para expresar y compartir libremente con Juan  Kruz Díaz de Garaio Esnaola. Hemos tenido el honor y el privilegio de ser los primeros artistas de la danza española y el flamenco en ser dirigidos por este artista polifacético, un hombre del Renacimiento, que se acercó al Flamenco por proposición de Rosalía Gómez cuando dirigía la Bienal de Flamenco de Sevilla. Juan Kruz nos elige a nosotros dos (ya nos conocíamos y nos encontrábamos en ese momento experimentando con él en Berlín) y a Sandra Carrasco, para que fuera ella quien interpretara con su voz, todo los Romances escogidos.

-     "Romances" es un universo muy especial.

Para nosotros ha sido un antes y un después en nuestras carreras. Ha sido esa gota de agua que desborda el vaso y  que ha hecho que experimentemos en su totalidad, cosas que anteriormente realizábamos tímidamente o que ha despertado en nosotros aspectos que estaban dormidos, o que no nos habíamos atrevido a exponer.

-     Habéis rastreado el romancero español del Renacimiento, ¿qué os ha aportado esta investigación?
    
Juan Kruz con su bagaje en la música antigua, propuso los Romances del Renacimiento, nosotros le propusimos los Romances flamencos, y él escogió los adecuados para cada momento del espectáculo. Cogimos los caminos que Juan Kruz nos propuso, casi a ciegas y descubrimos que nos llevaba a unos mundos muy sugerentes, muy inquietantes y muy agradables de visitar. Toda una investigación que nos ha aportado muchísimas cosas, para nuestras creaciones, para nuestras vidas. Ha sido una gran experiencia artística y vital. Seguimos descubriendo muchas cosas de nosotros mismos, casi tres años después de su estreno en la Bienal de Sevilla.


Paños y Estévez en la Bienal. Foto: Antonio Acedo. 

-     ¿Consideráis que para ser realmente un artista se debe buscar nuevas estéticas, investigaciones o experimentos?
    
En absoluto. El que es artista, es artista haga lo que haga… Ya pueda ser haciendo y aportando muchas cosas nuevas y muchos caminos, o haciendo el mismo baile o el mismo cante toda la vida. Es una elección del individuo, que tipo de artista quiere ser. O también cuan creativo, inquieto, capaz o investigador es ese artista por naturaleza. También tener ganas o no tener ganas de trabajar.

-     Sois un tándem muy prolífico en el baile, ¿consideran importante que un artista tenga esa inquietud y ganas de crear cosas nuevas?

Sí, para nosotros sí. Creemos que es muy importante. Somos partidarios del trabajo, de la investigación… De no acomodarnos en un lenguaje que nos funciona en una creación determinada. Afortunadamente, estamos siendo requeridos por muchísimos compañeros, para que le creemos sus espectáculos. Cada artista es distinto y a cada uno le hacemos el espectáculo que le va bien por su personalidad, por sus cualidades, sus apetencias o su visión… a medida!!! Investigamos muchísimo y trabajamos muy duro en estos espectáculos que nos encargan, como hacemos en los nuestros propios. Creemos que es la única forma de poder hacer espectáculos coherentes que tengan un buen contenido y una base muy sólida…  Nos consideramos muy afortunados y  estamos muy felices que los compañeros nos elijan para que firmemos sus propuestas.


- ¿Con qué bailaor o bailaora de otra época les hubiera gustado compartir escenario? ¿y cantaor?
  
Uf, ¡qué difícil, hay tantos! Pero tenemos nuestros cuatros puntales, nuestros cuatro genios que son, Antonia Mercé la Argentina, Vicente Escudero, Carmen Amaya y Antonio el Bailarín… aunque hay muchos más con los que nos hubiese gustado coincidir. Y de cantaores, muchísimos también… Caracol, Mairena, Talega, Marchena, Pastora, Vallejo, Perrate, Tomás, Chacón, Torre… y así podemos estar hasta el día del Juicio Final… Hay tantos y tantas…

-     ¿Hacia dónde camina el flamenco?
   
Hacia donde los artistas quieran. El flamenco lo hacen los artistas, por eso siempre está vivo y en constante evolución, siempre creciendo.

-     Actualmente, ¿hay más técnica que alma en el baile?

A veces hay exceso de técnica y exceso de alma. A veces cero técnica y tanta alma que cuesta trabajo creerlo. A veces no hay nada, ni técnica ni alma.  Cuestión de la persona que interprete. Hay de todo y mucho para elegir. A nosotros nos gustan los artistas que lo tienen todo. Todo bien equilibrado.

-     ¿En qué momento pensáis que se encuentra el baile flamenco?
     
Creemos que se encuentra muy bien. Hay para ver muchas formas de baile… Muchas corrientes. En el panorama actual hay artistas que defienden tanto lo más ortodoxo como lo más vanguardista. Así que creemos que se encuentra en muy buen momento. Que haya un abanico tan amplio de formas siempre es motivo de celebración. Es maravilloso.

-     ¿Qué supone el flamenco para vosotros?
  
Pregunta difícil, que nunca sabemos cómo contestar. Hace poco leímos en un artículo de prensa de los años 70 del siglo XX: El flamenco es un pedazo del corazón humano. El corazón entero si quieres, pero también la cabeza, el análisis, el estudio, la investigación, la afición, los ojos, el oído. El flamenco es uno de los lenguajes con los que nos gusta expresarnos.

martes, 24 de marzo de 2015

Juan Cantero: “Sería muy bonito tener una peña con mi nombre en Extremadura”

El cantaor emeritense, uno de los máximos referentes en el cante por jaleos y tangos extremeños, habla sin tapujos en una entrevista con Antonio Alcántara e Inma Salguero en el programa “A Vivir que son dos días” de Cadena Ser Extremadura.

Escucha la entrevista completa en este enlace donde Juan Cantero nos canta y explica los diferentes tipos de jaleos.



-         Buenas tardes, Juan, ¿cómo va todo?

Pues bien, aquí viendo el Gran Hermano que son más falsos que los japoneses, no dicen mentiras hijo mío de mi alma.

-         (Risas) Bueno, vamos a hablar de flamenco. Usted viene de la familia de Los Verdinos de Mérida, que eran primos hermanos de su madre, supongo que de ellos aprendería bien la esencia de los cantes extremeños.

Si, si. Mira, por suerte y desgracia mi pena ha sío mu grande de que mi madre no hiciese algo conmigo para tenerla guardá en mi casa, para mí eso hubiera sío la felicidad más grande de mi vida. No lo hice porque he tenío mala suerte con los que me han llevao a grabar que uno de ellos era el padre de Paco de Lucía y claro como yo era un hombre que trabajaba y me venía a mi casa pa no gastarme 7 u 8 diez duros que valía un whisky y eso lo necesitaban mis hijos pa comer. Pero volviendo a los jaleos, que nadie se atreve quitando a La Marelu y no lo hace puro, puro, lo hace en versión de bujería. Es un cante que no tiene salida, que tú te preparas y haces ayyy, entonas tú mismo.

-         Eso te iba a preguntar, Juan, como gran intérprete de los jaleos, ¿cuántos tipos existen? Porque no es lo mismo cantar para el baile que cantar pa escuchar.

No, no, hombre claro que no. Es que el cante de jaleos pa bailar es mu fácil, lo canta cualquier aficionado. Eso lleva unos matices, una cadencia, una caída, un sentío que hay que ponerle a ese cante porque es un cante propio de gitanos, hay que dejar caer la tonalidad, darle larga a unos tonos, a una voz, según como tú cantes jaleos. Mira, Paco de Lucía cuando me los tocó a mí, me dijo: “Juan este toque es mu difícil”. Y fíjate tú, cuando ese monstruo decía eso…



-         El compás de los jaleos es complicado.

El compás es mu complicao. Es un compás antiguo, del siglo pasao, de los abuelos de mis abuelos, pum pum pum pum, y hoy los guitarristas como están acostumbraos a que estás cantando y hacen pulululurlulu… y no dejan cantar a los cantaores. Tú les dices que te toquen por jaleos y no te tocan por jaleos porque es un cante parao, pa escuchar.

-         Juan, si te parece como maestro que es de estos cantes, ¿nos podría hacer una prueba práctica de los diferentes tipos de jaleos?

(Juan canta los dos tipos de jaleos). La gente que canta por jaleos no le pueden dar esos matices porque los conocen pero son cantes mu personales, de nuestros abuelos, tatarabuelos, qué sé yo los años que tienen. Antiguamente en las ferias, los gitanos hacían un trato y ya estaban cantando. Esto es bueno que quede para Extremadura, para los niños porque hay gente que sale y cantan bien, pero cantan por fulano y por mengano, pero si yo soy cantaor y canto por Farina ya dice la gente que quiero hacer lo de Farina o lo que hace Porrina o Caracol. Y a la gente hay que darle cosas tuyas aunque sean más malas, pa que quede algo ahí pal día de mañana. Yo vine a Madrid sin saber cantar pa bailar y escuché los discos y aprendí, como tenía una voz mu bonita me cogieron la gente de los tablaos y luego aprendí a cantar solo.

-         Vamos a escucharlo cantar por jaleos con la guitarra de una de las personas que mejor toca por ahí en Extremadura…

Perdona que te corte, el mejor que toca los jaleos en España es Miguel Vargas.

-         A él me refería, vamos a escucharlo.

(Suenan los jaleos).

-         Se podría decir que estamos escuchando el padrenuestro de los jaleos, santo y seña, Juan Cantero y Miguel Vargas, ¡cómo toca Miguel este cante, Juan!

Miguel toca por ahí como los antiguos porque antes las mujeres gitanas tocaban las guitarras en sus casas, sabían cuatro cositas pero de compás se pasaban que es lo que le pasa a Miguel, Miguel tiene cuatro falsetas pa los jaleos, no tiene más, pero cuando termina de hacer la falseta se viene abajo, va pum pum pum, pa entrar el cante.

-         Claro, la guitarra siguiendo al cantaor.

Eso es, la guitarra tiene que ir siempre detrás del cantaor, nunca delante.

-    Juan, me gustaría que escuchases una pregunta que nos dejaba la semana pasada Enrique el Extremeño, te planteaba que si estás de acuerdo con él en que un cantaor que quiera buscarse la vida como tal necesita tener una amplitud grande de los cantes.

Enrique el Extremeño también el muchacho ha tenío mala suerte porque ha sío un cantaor pa bailar mu bueno, mu bueno, mu bueno. Había un representante en Sevilla, Pulpón, que le dijo que se quitara el nombre de el Extremeño. “¿Y por qué me voy a quitar yo el nombre si yo soy extremeño?”, le dijo Enrique. Es que los extremeños hemos tenío mu mala suerte pa Andalucía y ahí queda eso. Respondiendo a la pregunta, el cantaor que empieza tiene ir poquito a poco, no puede saber todos los cantes.

     -     ¿Qué consejo le darías a los jóvenes que empiezan?

    Que aprendan y que hagan los cantes más o menos como son.

-         ¿Cómo te ha tratado y te sigue tratando Extremadura?

Muy mal, muy mal porque si alguien ha representao Extremadura en España porque he estao en el Ballet Nacional y ponía en los nombres de los artistas Juan Cantero el Extremeño y Extremadura ha estao en los cinco continentes. Y no tengo una peña…

-         ¿Sería gratificante para usted tener una peña con su nombre en su tierra?

Eso sería mu bonito, no tengo una peña con mi nombre, no me han hecho un homenaje, gracias a Dios no me hace falta pa comer, pero sería por la atención y por la categoría que me daría. A Porrina tampoco se lo hicieron y fíjate tú, Porrina, pero si dos cantaores ha habío buenos en los cantes extremeños, que está feo decirlo, pero han sío Porrina de Badajoz y Juan Cantero, no hay más nadie.

-  Por último, Juan, me gustaría que nos contase alguna anécdota graciosa, curiosa que haya vivido en sus múltiples viajes y actuaciones con el Ballet Nacional.

Estaba yo por bastidores, en los camerinos y veo que estaban toas las luces apagás y salí por el escenario, pero es que había un número en el que apagaban la luz y le daba la luz al bailarín cuando estaba hincao de rodillas mirando pal suelo y cuando encendieron la luz estaba yo en mitad del escenario y yo de golpe y porrazo salí corriendo (risas).




viernes, 30 de enero de 2015

El Alzheimer histórico


            Decía el ingenioso escritor alemán Jean Paul que la memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados. Y en este país, a menudo ingrato, hay muchos muertos que habitan en el paraíso del olvido, en parajes desconocidos o en fosas tan comunes como llenas de historias soterradas por la cobardía de los que se empeñan en cicatrizar unas heridas imborrables. Y es que la memoria es muy volátil y selectiva para algunos en esta España nuestra, el segundo país con más fosas comunes; sólo superado por Camboya, donde los jémeres rojos fueron un claro paradigma de la democracia, sin duda alguna.

            Pero lo que se olvida en nuestra casa, se recuerda muy bien de puertas para afuera. Por eso, esta semana, hemos asistido a un acto en el Senado para condenar el Holocausto nazi, cuando se cumplen 70 años de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, y rendir un tributo a las víctimas de esta barbarie. Un homenaje totalmente merecido y ejemplar en el que Felipe VI, ante la presencia de diputados de todos los colores políticos, aseveró que debemos “aprender la lección de la Historia para que jamás algo así vuelva a suceder”. Creo que nunca estaré más de acuerdo con el Rey en una afirmación así como muchas de las familias que tienen a sus familiares en cunetas o en inhóspitos parajes donde sólo habita la resignación.

         Al escuchar estas “Reales” palabras pensarían: ¿Y qué hay de lo nuestro? ¿Por qué hay tanta memoria, justificadísima por cierto, para crímenes atroces cometidos en otros países y aquí hacemos mutis por el foro? ¿Por qué para condenar el nazismo se habla de aprender lecciones y aquí nos cuentan que levantamos ampollas? Muchos no entendemos ese cinismo, ese doble rasero del lema “mucha memoria de puertas para afuera, pero Alzheimer en nuestra casa”. Ese mismo fariseísmo de Netanyahu que encabeza una manifestación por la libertad de expresión y los derechos humanos. Qué cosas, ¿eh?

          Este país no tendrá una transición completa hasta que no se condenen los crímenes de guerra cometidos tras el franquismo porque esas muertes también forman parte de las vidas de muchas personas. Una condena ejemplar como hace Alemania donde se avergüenzan y se sonrojan por esas barbaries cometidas. Como dijo esta semana Steven Spielberg en el acto celebrado en Auschwitz: “Memory is live”. Y quien se empeñe en sepultar el recuerdo de todas estas víctimas, estará enterrando la Historia que suele ser caprichosa y cíclica.



                 Afirma el antropólogo Luis Díaz Viana en su artículo Memoria y oralidad: la documentación de los recuerdos: “Hay quienes todavía se preguntan por qué los arqueólogos se afanan en desenterrar ahora estos cadáveres que no tienen aún un siglo. Como si el pasado reciente debiera de interesarnos menos que el remoto. Hay una buena razón y – en el fondo – es la misma que explica y justifica la búsqueda de vestigios de hace cientos o miles de años: devolver el nombre a los muertos, poder contar su historia los humaniza de nuevo, les devuelve aquella cercanía que les fue robada con su identidad. Y es que somos humanos porque narramos o se nos narra, porque resultamos capaces de contarnos mientras nos encontramos vivos y alguien habla aún de nosotros cuando ya estamos muertos. Existimos como personas porque vivimos en los otros. Porque alguien que todavía nos recuerda necesita saber donde yacemos para ir a visitarnos. Somos humanos por y para contar”, aunque algunos, añado yo, sólo nos cuenten patrañas y mentiras.


       A pesar del olvido interesado de algunos, estas personas vivirán sempiternamente en nuestro recuerdo y siempre nos quedará su historia y su música porque como decía un superviviente de la Revolución asturiana: “A nosotros, sólo nos quedan las canciones”.