miércoles, 8 de febrero de 2012

Las joyas literarias del flamenco (II)

¿Quién los jueces con pasión,
sin ser ungüento, hace humanos,
pues untándolos las manos
Los ablanda el corazón?
¿Quién gasta su opilación
con oro y no con acero?
El Dinero.

(Francisco de Quevedo)

Retomo la serie que comencé en octubre sobre las joyas literarias del flamenco, las perlas en forma de letras que nos ofrece el arte jondo. Las desigualdades sociales, el poder del dinero y la denuncia de injusticias son tres grandes ejes temáticos que fluyen de la boca de los cantaores como ésta que emanaba de la garganta prodigiosa de El Carbonerillo:

Maldito sea el dinero
y el hombre que lo inventó
que aunque sea usté un caballero
y le sobre razón,
lo que impera es el dinero.


En esta época donde los jueces son juzgados por el pulcro delito de investigar crímenes de guerra, en la que los políticos se hacen trajes con billetes mientras que descosen nuestros bolsillos, en la que socialistas de pacotilla se empeñan ere que ere en simular su lado “progre” cantando la Internacional, donde un conde esconde sus miserias humanas dando lecciones a jornaleros que con el sudor de su frente han regado su fortuna y han tejido los caudales del señorito con los jirones de su piel o en la que un duque llena de jurdeles la palma de su mano. En esta sociedad hay momentos en los que uno piensa como Groucho Marx: “Paren el mundo que yo me bajo”. El flamenco aglutina todas estas sensaciones en sus letras como ésta tan vigente que cantaba el maestro Enrique Morente:


En qué tribunal se ha visto
ni en qué sala ni en qué audiencia
al reo darle por libre
y al libre darle sentencia.

O estas otras:

La mentira y la verdad
se enfrentaron en la Audiencia.
La verdad salió perdiendo
y la mentira ganó.
En el reino no hay gobierno

Mentiras llevan los aires
los aires llevan mentiras
y el que diga que no miente
que diga que no respira.

Reos como Camps campan a sus anchas por la calle o cómplices de asesinato como El Cuco anidan sus miserias en libertad. Mientras tanto, tenemos que contemplar el espectáculo lamentable del juicio a Garzón instigado por el sindicato fascista "Manos Limpias" (que no de sangre). El mundo al revés, el surrealismo llevado a la práctica como diría mi padre. Es indignante ver en el banquillo a un juez, cuyo único delito ha sido intentar cerrar heridas, condenar crímenes de un dictador, dar un entierro digno a las víctimas como se ha hecho en toda Europa, pero desgraciadamente “Spain is different”. Esta otra letra del Bizco Amate también habla de la justicia injusta:

Me lo cogen y me lo prenden
al que roba pa' sus niños
Y al que roba muchos miles
no lo encuentran ni los duendes
ni tampoco los civiles.


Esta “píldora” flamenca también tiene una gran vigencia. En la época donde los miniempleos sirven para engrosar macrosueldos, Morente cantaría:

Yo soy pobre y no me bajo
a ningún arroyo a beber
agua turbia o salobre
aunque me muera de sed.

Finalizo este artículo con esta letra que atormenta el sueño de muchos parados, hipotecados o desahuciados:

Con fatigas me acuesto
con más me levanto
cuando querrá Undebé del cielo
que yo no sufra tanto.