lunes, 19 de marzo de 2012

Versos jondos

Emana del alma a borbotones,
quejío de los versos del poeta,
la guitarra con sus bordones
pone magia a una falseta.

Sentimiento universal,
una angustia interior
que sufre para publicar
las penas del corazón.

Un duende que se levanta
porque doblan las campanas,
La Niña de los Peines canta
por seguiriyas en Triana.

Orgasmo por bulerías
en la voz de Caracol;
y el clímax de las alegrías
se alcanza con Pericón.

Vallejo, Mairena, Chacón
Torre, Valderrama y Marchena;
Planeta, Fillo, Tomas Pavón,
Fernanda, Bernarda y Paquera.

Llanto del pueblo en su garganta,
voz fundida en una fragua.
Es el de la Isla quien canta
desde un rincón de su alma.

Artistas de jondo elenco
cantan con buen criterio
destilando gran flamenco
en el café de Silverio.

Seguiriyas y soleares,
granaína y malagueña.
Esta tierra de cantares
canta hasta cuando sueña.

La soleá puebla el colmao,
un pulgar marca el compás,
tocando Manuel Morao
la sonanta rompe a llorar.

Borrachera tengo de arte
que yo ya no me mantengo
flamenco de tanto amarte
de sentirte tanto, flamenco. 


martes, 17 de enero de 2012

El día de los chiscos

Una de las tradiciones que más me apasiona de mi pueblo es la del día de los chiscos, conocida en otros lugares como las hogueras o lumbres de San Antón. Hacía más de una década que no vivía esta jornada y todos sus rituales previos y por eso quizás la hipérbole reine en mis sensaciones. Hoy muchos barrios no han podido prender su cosecha de leña porque han caído lágrimas blancas del cielo (foto 1) creando un albino y maravilloso paisaje en la sierra de Jabalcuz. Sin embargo, la nevazquina ha remitido y la gélida jornada ha dado aún más sentido a la tradicional cita con la candela. 


Me ha encantado contemplar a media tarde cómo unas señoras se calentaban con la quema de unos palés manteniendo así el ceremonial de los chiscos como mandan los torrecampeños cánones. Las he escudriñado intentando buscar su complicidad y gratitud, aunque paradójicamente en sus miradas he podido leer: “Cucha, el forastero éste que no sabe ni que hoy es el día de los chiscos”.

Tampoco niego la bella conmoción que me causó hace unos días ver a un chiquillo arrastrando ramas de olivo por el barrio de la Fuente Nueva. Parecía una hormiga portando una pizca de pan muy superior a su tamaño. Con una sonrisa picarona y aún siendo consciente de que mi coche no arrastra ni una vareta, probó a hacer autostop. Seguí mi ruta pensando en la fugacidad del tiempo, ya que hace prácticamente dos días se invertían los papeles y el que suscribe estaba en el papel del jovenzuelo acarreador. Con tan inquietante y manido pensamiento llegué hasta el barrio donde me crié y allí topé con otro montón de leña (foto 2) que me evocó gratos recuerdos.



Conservo perfectamente en la memoria todo el proceso de búsqueda, recogida, arrastre y amontonamiento de leña, labores que iban al compás del nuevo año. Tras las uvas, los niños sólo pensábamos en San Antón Abad, en la noche en la que se conmemora el patrón del ganado, un día de asueto para los animales y por tanto para sus dueños.

Recuerdo las fatigas para arrastrar los troncos y amontonar la leña, aunque esos duros trabajos se recompensaban la noche del 16 de enero mientras se contemplaba cómo la pira abrasaba un jubilado sofá, el ramón de olivo de la temprana poda o una mesa camilla que nunca más cobijaría una siesta. El premio a tanto esfuerzo, el aguinaldo a muchas horas de vigilancia para proteger la "valíosa" mercancía de otras pandillas, el cobro de una ilusión infantil llegaba esa noche mágica cuando las llamas parecían alcanzar el cielo en la Plaza de San Miguel. Era fantástico observar la fuerza del fuego, de ese bendito elemento que tradicionalmente ha servido para ahuyentar espíritus, combatir plagas o purificar almas. Todo un barrio se aunaba junto a la hoguera en una especie de culto al paganismo con esta antiquísima tradición que se sigue dando en muchos pueblos españoles e incluso en la vesubiana Nápoles, la ciudad más española de Italia.

Esa noche en la que las caras se vislumbraban rojizas en torno al fuego y las miradas 'lechucianas' observaban freírse los chorizos en las ascuas. El vino corría y los vecinos confraternizaban al calor de una hoguera en una sociedad 0.0, no necesitada de WhatsApp ni Facebook. Era una velada animada y fría de invierno que se convertía en un cálido homenaje a la armonía.

Un crepúsculo en el que el cénit de la alegría llegaba cuando las llamas consumían la leña y los más pequeños (los mayores habían ya traicionado a Vulcano con Baco) procedíamos a saltar el chisco poniendo el corolario final a una feliz jornada en la que todos, de una forma u otra, nos íbamos calentitos a la cama.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Hasta las piedras lloran la ausencia de Morente

La Alhambra estará siempre soñándote, llorándote, escuchándote. En el Albayzín siguen doblando las campanas por seguiriyas y el cante siempre estará vestido de luto por tu sempiterno adiós. Pero el arte es inmortal y tú lo creabas en cada quejío, en cada requiebro de tu mágica voz, en cada innovación ortodoxa de tu cante. Te recordamos, Maestro, porque la llama del arte nunca se apaga. 

Yo siempre escucharé tus cantos de viejas cadencias que también cantan los niños cuando en corro juegan. Continuaré haciéndote caso y aunque sea pobre no me bajaré a ningún arroyo a beber, aunque me muera de sed....además el mundo da muchas vueltas y ayer se cayó una torre. Intentaré averiguar quién es ese soldaillo que en la esquinita sigue parao con las botillas de montar y el pantalón colorao. Cuando no pueda visitar a Morfeo, tendré la cara de haber pasao una noche mala. Miraré a los pájaros, esos que son clarines entre los cañaverales y le dan los buenos días al divino sol que sale. Me asomaré a la ventana que cae a la soleá.

Buscaré un anillo de orillo barcelonés para regalárselo a la dueña de los ojos que me cautivan, a la que yo bien camelo, y seré como la yedra, imposible de olvidarla, que enredándose en el árbol, no muere aunque el árbol muera. Me sentaré a ver el agua que ella toma al amanecer del día. Me podrán mandar a servir a Dios y al rey, pero dejar a su persona eso no lo manda la ley. Si el sol que sale la ofende, con el sol me peleara, así me diera la muerte. Continuaré soñando que me tambaleo borracho de amor, borracho de hambre.

                                       Foto: Fran Leonardo
                                                                 
Cuando esté en decadencia, pensaré que el mundo puede dar muchas vueltas. Sembraré esperanzas. Intentaré que deseando una cosa no parezca un mundo y cuando la consiga sólo sea humo. Mi corazón continuará publicando lo que mi boca no hable. Sufriré callando y no publicaré mis penas, aunque me estén ahogando nadie se reirá de ellas, pero cuando haga falta no le echaré a mi lengua ningún nudo, cuando quieran que me esté callao porque, como tú bien cantabas, hay gente que es capaz de hacerle hablar a un mundo. Don Enrique, te escucharé desde la alfa a la omega. Tú seguirás haciendo a las piedras llorar con tu cante eterno. Gracias por legarnos tu arte y tu sabiduría, Maestro. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Flamenco virgen extra

XVII Velada Flamenca Aceitunera. Manuel Fernández 'El Titi':cante. David Delgado 'Niño de la Fragua': guitarra. Toñi Fernández: cantaora invitada. David 'El Foski' y Antonio de Linares: palmas. Peña Flamenca de Martos (Jaén). Miércoles, 7 de diciembre de 2011. 21.30 horas.

Es un flamenco virgen extra, puede llenar de arte una almazara y atesora un compás que fluye en su voz como el oro líquido. Éste es el aval del cantaor almeriense Manuel Fernández 'El Titi' que cautivó al público de Martos, la cuna del olivar, que supo saborear y gozar del cante de este gitano que se empapa de flamencura cual aceite en un buen hoyo de pan. Comenzó su recital en la venusta peña flamenca marteña, abarrotada por una audiencia hambrienta de buen flamenco, por tientos-tangos dejando claro desde el inicio que iba a poner su corazón proyectado en su garganta al servicio del arte. 'El Titi' se mueve como pez en el agua en los cantes de compás y los adereza con su voz fundida en esa fragua que engendró su etnia. Metal puro, un flamenco sin artificios, sin recursos efectistas ni banalidades superfluas. Un cantaor que no sucumbe a las imposiciones de las modas, que respeta y conoce profundamente el inmenso legado heredado de sus ancestros. 

El respetable comenzaba a saciar su sed de cante y el de Huércal de Almería se arrancó por soleares con el acompañamiento de esa gran guitarra de 'El Niño de la Fragua'. Esa soleá bien templá, en la que se peleó con el cante y le ganó la batalla, fue el preludio de otro estilo matriz como las seguiriyas. 'El Titi' chanela de cante y lo demuestra en el escenario. Pero no sólo conoce las claves del flamenco, sino que su cante duele, eriza la piel al más pintao. Bordó las seguiriyas y cerró la primera parte con unos fandangos naturales, dedicados con ternura a su madre Lela, que el público premió con una sonora ovación. Tras el receso, el almeriense inundó de compás la peña de Martos. 

                                 El Titi y Niño de la Fragua

De nuevo al tajo, aunque ya cesaron de doblar las campanas de las seguiriyas para dar paso a la fiesta pura por tangos y rumbas que arrancaron las palmas hasta al más 'atravesao' de la sala. Continuó con otro palo festero como las alegrías de Cádiz en las que 'El Titi' jugueteó con los doce tiempos con la misma facilidad que las niñas gaditanas se hacían tirabuzones con esas bombas de los fanfarrones. Derrochó fuerza, entrega y amor a lo que más le gusta: el flamenco. Manuel Fernández es un cantaor que desayuna, almuerza y cena flamenco y lo digiere en el escenario. Además tuvo el detalle de invitar a subir al escenario a su hermana, Toñi Fernández, la continuadora de la flamenquísima saga que sobrecogió a los aficionados marteños con unos campanilleros en los que hubo ecos de los soníos negros del Torre. 

Tras esta bendita pincelada navideña, el tablao se impregnó de la magia de la bulería con el compás que marcaban los palmeros David 'El Foski' y Antonio de Linares y las falsetas flamenquísimas de David Delgado 'Niño de la Fragua'. Los Fernández hicieron un extenso repertorio bulearero que Toñi salpimentó con unas pataítas con mucho arte. “De flamenco no estamos hartos / con este público maravilloso / en esta peña de Martos”. Y con este homenaje al público local remató Manuel Fernández 'El Titi' una actuación magistral que dejó en el paladar de las emociones un sabor de boca tan bueno como el conspicuo aceite de oliva jiennense que recubre con un manto de oro a Andalucía. 

viernes, 9 de diciembre de 2011

El Cabrero: "Hay que tener cuidado por donde se pisa porque hay más mierda que piedra"


Entrevista a El Cabrero. Septiembre de 2007
“No me callo y cumplo las órdenes porque tarde o temprano las tendría que cumplir y hay algunas para desobedecerlas”

Antonio Alcántara / Madrid

Éste es el lema de José Domínguez “El Cabrero”. José recibe a Magazine Siglo XXI tras su maravillosa actuación en los Jardines de Sabatini dentro de la programación de los “Veranos de la Villa”. Revolucionario y crítico con las injusticias sociales, el cantaor de Aználcollar es uno de los referentes más importantes en el mundo del flamenco por su gran voz y sus letras comprometidas. Pero no sólo en la sierra sevillana se ha escuchado el eco de “El Cabrero”, su cante ha llegado a todos los rincones del mundo en sus giras con Peter Gabriel o Lenny Kravitz. La conversación es amena y gira en torno al flamenco, aunque pronto se manifiesta el compromiso social del artista sevillano y el coloquio deriva hacia temas filosóficos y políticos. La mirada de “El Cabrero” es cristalina, transparente como las aguas a las que canta y donde se mira cada mañana en sus paseos por el campo. Tras cada sentencia punzante de José se encierra un pensamiento digerido, una concepción de la vida, un constante grito de libertad. Aunque decir lo que se piensa a veces es incómodo porque como afirma José: “soy libertario, pero me he tenido que amoldar a la libertad que me  he buscao”. 

José, enhorabuena por triunfar de nuevo en Madrid, ¡cómo se ha quejao usted ahí arriba!

Muchas gracias, niño. Pero estoy un poco rozao de la voz, aunque me he quejao como si me dieran palos. Mira si llevo años en esto y todavía se pone uno más tenso que un espárrago en lo alto del agua. Pero tenía ya ganas de volver a Madrid porque tú sabes que echo de menos los rascacielos tan altos (bromea José). 

A pesar de que tienes un estilo muy personal con letras muy comprometidas, ¿qué cantaores te influyeron más en tu juventud?

Bueno, yo era un niño rural, estaba muy lejos de donde se cernía el cante, pero me vino la influencia de los cantaores por soleá como Juan Talega, Antonio Mairena, entre otros… Después está el aire de Jerez, he aprendío de mucha gente, de muchas voces diferentes. Luego yo le aplico la mía. Yo siempre he sío un enamorao de aquel que roza lo bien hecho, como cantaba por soleá Fernanda, por ejemplo. 

¿Qué opina del flamenco actual? 

Ahora también hay muy buenos cantaores, nunca se busca el mejor, porque el mejor en todos los palos es imposible. Unos por su tesitura de voz hacen mejor un determinado cante. Por ejemplo, esa dificultad que tiene la media granaína, aunque no es tan complicada cuando uno tiene una voz fina, que se adapta a la influencia que tenemos de Vallejo, pero el que tiene una voz más gruesa, más pastoso busca otros cantes. 

¿Se canta mejor cuando uno se queja de verdad, cuando uno canta con una disconformidad desde sus adentros?
En mi caso, yo le saco a mi cuerpo todos los rincones que tengo y por haber para añadirle ese sabor a ciertas cosas que se me ocurren escribir, esa consecuencia de que uno no es un cochino que no se pregunta pa qué tengo la cabeza. Cada cosa que digo está en consonancia con algo que yo no soy quién para pararlo, pero sí soy quién para analizarlo.

¿Cree usted que el mundo sigue oliendo mucho a mierda?
Desde mi punto de vista, siempre me voy por el camino más corto, aunque a veces el paisaje es muy horroroso como las guerras, la injusticia, la influencia que tenemos del que más corra. Nos denuncian porque la carretera marca una medida y nosotros queremos meter la distancia como los maestros de música, toda en un casillero. Queremos estar en Sevilla y en Madrid con la violencia que tiene un volante, y nos olvidamos de lo importante que es esta vida, hay que tener paciencia porque los higos se dan cada año. Siempre que el hombre se sale de lo que es lo normal, como por ejemplo, la guerra. ¡Qué coño hacemos nosotros en otros países!, ¿sembrar trigo? ¡No, señor, eso no es sembrar! Porque sembrar muertos (como dice mi malagueña), no es sembrar nada bueno. Cuando un pueblo es soberano y dice en la calle ¡guerra no!, ese pueblo deja de ser soberano, porque alguien se ha saltao esa soberanía sin hacer un referéndum. 


Algunas veces usted ha sido tildado de provocador, ¿se arrepiente por haber sido muy osado en alguna ocasión? ¿Cuál es la verdad de “El Cabrero”?
La memoria yo la tengo muy fresca y yo soy muy como tú me ves. Sé que la sociedad me enseña a lo que no quiero ser, no tengo por qué no estar duchao de prejuicios, ni colaboro con muchas cosas, ni me tengo que callar porque busquen a un culpable. Yo no me callo porque tenga que cumplir las órdenes, porque tarde o temprano las tendría que cumplir y hay órdenes para desobedecerlas. Y ése es mi lema, yo cuando acabo de cantar me vacío, pienso las horas que no estoy con la gente y me voy al campo y tengo una paz… miro lejos y siento la brevedad en el ser humano y presiento que uno es frágil, pero el hombre cuando quiere, cuando quiere…, quiere algo más que la medida de su sombra, pero por lo menos la conciencia le ronda en su mensaje. 

Siguiendo con el tema de la guerra, si tuviera la oportunidad de cantarle cara a cara un fandango a un político, ¿a quién preferiría, a Aznar o a Bush?
¡Tú has visto que los políticos escuchen? (responde con una mezcla de resignación e indignación). Los políticos en lo único que varían unos de otros es que por ejemplo, éste que está ahora le ha dado más apertura a alguien que no la tenía como son las mujeres. Los hombres ya somos demasiados machistas y a algunos les ha sentado muy mal esto. Yo siempre he dicho de cachondeo, que las mujeres y los gatos no son de nadie. Los perros tampoco, pero son más obedientes, más vasallos. Pero yo creo que los hombres tienen que pensar que las mujeres no son de nadie, además tenemos la ventaja que si la mujer no se lleva bien con ellos, pueden rehacer su vida y el hombre también. Y aquí no hay enemigos, lo único que hay que hacer es solucionar. Está bien que la mujer no dependa del pendón que le toque, y también a la inversa, sino que esa mujer dignamente trabaja y tiene su salario. Nosotros nos hemos creído que nos hemos quedado desamparaos, pero no, nadie tiene que matar a nadie, ni manipular sus días, sino que tenemos la libertad de poder escoger. A veces los hombres buscamos un rato de meditación y ya no somos tan fieros como nos pintan. 

¿A qué le canta El Cabrero?
Bueno, yo le canto a muchas cosas, como por ejemplo a un río, a las aguas que están claras y si a alguno no le gusta su cara las puede enturbiar, pero cuando pasa ése, a otro no se le ocurre enturbiar su cara porque se quiere reflejar en el agua. 

¿Cree usted que, como dijo Hobbes, "el hombre es lobo para el hombre"?
Bueno, el lobo se jarta de carne por el miedo que causa, pero porque se lleva tres días o cuatro y luego vomita. El hombre no mata a tres o cuatro de la manada, sino a miles y es capaz de echar a pelear a dos naciones para que se trituren. Y luego ¿para qué van a empezar a gobernar? Si ya no tienen a quién. Eso es como las cacerías grandes, una pila de muertos, grandes, chicos y tós. Se apuntan de socios ahí y a matar.

(José charla animado, se siente bien, pero Elena, su mujer y representante, entra al camerino para avisar con simpatía de que van a cerrar el recinto y hay que darse prisa para no dormir esa noche en los Jardines de Sabatini)

Bueno, José, en definitiva, ¿qué quiere expresar usted con su cante?

Yo estoy aquí para cantarme a mí mismo, porque por el suelo no se va de piedra en piedra como yo creía cuando la ignorancia todavía apenas no me dejaba respirar. Yo creo que hay que tener mucho cuidao donde uno pisa hoy en día porque hay mucha más mierda que piedra, pero bueno aquí estamos para sortearla. 

jueves, 27 de octubre de 2011

Las joyas literarias del flamenco

La humanidad es patrimonio del flamenco”. Esta frase tan precisa la pronunció con su inteligencia habitual y su arte de colocar las palabras a compás el maestro Enrique Morente en plena parafernalia de la candidatura del flamenco para Patrimonio de la Humanidad. No le faltaba razón al genio del Albayzín, ya que el flamenco aglutina todos los sentimientos que puede conocer un ser humano. Desde la pena más honda a la felicidad más inmensa, el corazón puede sonar por seguiriyas o marcar el compás por alegrías. Los quejíos, los taconeos o las falsetas evocan estos sentimientos, pero también las letras son joyas literarias que transmiten una enorme cantidad de sensaciones en pequeñas dosis de versos. En el flamenco se lleva a la práctica esa máxima tan andaluza de decir mucho con pocas palabras. Las letras son fieles reflejos de tantas emociones, situaciones y verdades que pueden llegar a erizar el vello al más 'pintao'.

Y hablando de la verdad, esa “idea que se oculta tras el velo de la apariencia” como diría Platón, hay una letra maravillosa que suele ser cantada por fandangos naturales y que encierra este mensaje tan profundo:

La mentira y el dinero
viven en palacios de lujo
la mentira y el dinero
sin embargo la verdad
se muere en un cuarto mu oscuro
y nadie la quiere escuchar

Esta otra que se hace por martinetes, al compás de la fragua, refleja perfectamente la situación que viven muchos trabajadores en la actualidad. Es el mensaje que más alienta la decisión de hacerse autónomo, ya quisieran muchas cámaras de comercio tener un eslogan tan preciso para fomentar el autoempleo:

Pobre de aquel que come
el pan de manita ajena
siempre pensando en la cara
si la pone mala o buena

Pero las letras del flamenco también son premonitorias. Que no roneen tanto Nokia ni Samsung, ni venga la gente con tantos iPhones y WhatsApp para saber dónde anda su parienta porque eso ya se anunció hace muchos años por bulerías:

Lo digo y lo voy a hacer
un teléfono chiquito
pa saber de tu querer

Jorge Manrique encumbró ese estilema del poder igualatorio de la muerte, esa parca maligna que a todos nos mide con el mismo rasero y que no entiende de diferencias sociales. Esta letra también recoge otro elemento como materia de equidad entre ricos y pobres, entre guapas y menos agradecidas. La copla de siega establece una especie de poder igualatorio de la micción:

Una niña muy bonita
por muy bonita que sea
nunca deja de mojarse
los pelitos cuando mea.

Hay otras menos burdas y con una increíble profundidad. Hasta José Ángel Valente cita esta letra al principio de una obra suya. Por soleá y con la voz de la 'Niña de los Peines' suena para perder el centro:

Fui piera y perdí mi centro
y me arrojaron al mar
y después de tanto tiempo
mi centro vine a encontrar

Los asuntos del querer son muy recurridos también en el flamenco. Esta letra, que aboga por menos papeles y más amor, exacerbaría al cardenalísimo Rouco Valera:

Es la ley que profesamos
tú me quieres y yo te quiero
pero nunca nos casamos

Otras están aliñadas con guasa, ingenio y despecho:

Anda, ve y dile al maestro
que te ha enseñado a querer
que te devuelva el dinero
porque no te ha enseñaíto bien

Comienzo aquí una serie de comentarios de letras que iré desgajando en el futuro con pequeños artículos para mostrar la riqueza literaria del arte jondo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

India Martínez: “El flamenco es duende, pasión, la forma más bonita de transmitir algo”

Con gafas de sol a la última, llega acompañada por su padre, Alfonso, que no puede disimular el orgullo que siente por su hija. “Antes la llevaba de la mano yo y ya me lleva ella a mí”, bromea con su acento cordobés. Curiosamente, aunque no de forma deliberada, el  café con India tiene lugar en el Café de Indias, uno de los pocos sitios en el Gran Plaza que ofrece café y tostadas a las once de la mañana.

India edulcora tanto su capuccino como su dulce voz a su público. Habla con deje cordobés, aunque en su adolescencia reconoce que hablaba roquetero. “Yo tengo dos tierras, Almería y Córdoba, ya cuando me preguntan qué me siento digo siempre andaluza”, asegura. Su corazón está bañado por el mar almeriense y el río Guadalquivir, en su alma soplan aires de Poniente y está cincelada por torres coronadas de la ciudad califal (como diría el ilustre cordobés Góngora). Su rostro tiene aires sultanes de aquella Córdoba moruna, su belleza cautivaría al pincel de Julio Romero. Su mirada está iluminada por el sol de su Roquetas, ciudad que ama y a la que ha vuelto en un viaje relámpago para ver a su familia y atender gentilmente a La Voz. Es considerada una de las cantaoras más guapas de la parrilla femenina flamenca, aunque ella responde con una gran humildad “que el físico un día se va y queda lo de dentro” y declara que prefiere más las lisonjas a lo que hace que a su persona. “Lo que más me gustó es cuando me dijeron en Cádiz que era la sirena del cante, me identifico con la sirena porque puedo estar suave como un susurro o salvaje”, espeta India que añade que su vida a veces suena por tonás y otras por alegrías.


                                                      India y su café


La sirena roquetera retorna al pueblo donde ha crecido para impregnarse de cariño familiar y recobrar fuerzas antes de comenzar un duro mes de presentaciones, promoción y lanzamiento de su tercer disco ‘Trece verdades’ que verá la luz el próximo día 27. “Este disco va a incluir cosas que teníamos guardadas en el tintero, he puesto la vida en él, me he sentido mejor que nunca e incluye todas las vertientes que te puedas imaginar”, manifiesta la cantaora. Esta nueva obra comienza con una canción titulada ‘Luna nueva’ que fue el tema que marcó la línea del disco. El disco producido por Sony Music, ecléctico y puro al mismo tiempo, incluye sonidos árabes e hindúes. India es una melómana, una cantaora que de adolescente “lo mismo cantaba una seguiriya que una canción rumana”. Aunque el flamenco es la piedra angular de su vida y de este disco con la inclusión de palos como rumbas y alegrías de Cádiz y Córdoba que albergan una letra en hindú. India se siente cómoda y no lo duda, comienza a tatarear la letra y da una grata sorpresa a los clientes del bar que la observan con admiración y a un servidor que lo agradece con un sincero olé. Está muy satisfecha con sus ‘Trece verdades’, título elegido porque en cada tema se expresa una certeza. “Conseguimos un concepto y una forma de sentirnos bien expresándonos y que nos ha gustado mucho”, asegura India que habla en plural porque incluye a los productores David Santisteban, Ricardo Rivera y composiciones de David de María.


Martínez está muy ilusionada con el lanzamiento de esta nueva obra que es un claro reflejo de su personalidad. “Este disco es más yo, lo que soy, todo ha girado en torno a mí porque en mis otros dos discos tenía mucho en cuenta a los productores, pero en éste  he hecho lo que a mí me gusta y lo que yo quiero dar de mí para expresarme y entregarme al máximo y que la gente tenga un concepto real de lo que soy”, asevera. A India le encantaría presentar su próxima obra en Roquetas de Mar donde lleva ya varios años sin actuar a pesar de que pasea su nombre por todo el mundo. Recuerda con emoción cuando comenzó a cantar por el puerto roquetero, en aquellos tiempos en los que era conocida como ‘La Niña del Puerto’. Esa época en la que se sentía un “bichillo raro en el instituto porque a mis amigas no les gustaba el flamenco, ellas escuchaban a los Backstreet Boys y yo a la Niña de las Peines y Tomás Pavón”. Apasionada de Camarón, y admiradora de Niña Pastori, con la que ha compartido escenario, siempre ha llevado el flamenco por bandera y cree en ese ser mágico llamado duende. “El flamenco es el idioma universal, pasión, expresión en puro estado, la forma más bonita de decir algo y cuando se alcanza el duende eso no tiene nombre, es el mejor sueño”, apostilla.


A estos tiempos de crisis que corren, le cantaría una letra de su single ‘Vencer al amor’, con mucho mensaje: “Camino, camino, pero no levanto el vuelo, levanto un castillo de ilusiones y sueños”. El cante de India Martínez seguirá caminando por el sendero del arte  y los meandros de su alma.

India Martínez
Nace en Córdoba en 1985. A los 11 años se traslada a Roquetas donde vive hasta los 22  cuando se muda a Sevilla para continuar su carrera artística. En 1998 llega a la final del concurso infantil televisivo ‘Veo, Veo’. En 2003 publica su primer disco ‘Azulejos de lunares’. Seis años después saca su segundo disco ‘Despertar’. Es del Real Madrid y una apasionada del dibujo, de la capoeira y adora los cars. Ha sido imagen publicitaria del vino La Ina. “Fíjate, Antonio, qué alegría, últimamente en vez de autógrafos firmo botellas”, concluye con gracia.