jueves, 6 de marzo de 2014

Los nombres de los artistas flamencos

Los flamencos tienen, en su mayoría, un sobrenombre, apodo o nombre artístico que, en ocasiones, está impregnado de guasa. Voy a citar solo a algunos porque podrían estar aquí leyendo hasta los días señalaítos de Santiago y Santa Ana. Incluso hallar el origen de todos estos nombres, de cómo surgen daría para una tesis doctoral.
Los hay de muchos tipos. Es muy común el uso de los topónimos, es decir, poner el nombre del cantaor y su lugar de procedencia: Luis de Córdoba, El Lebrijano, La Perla de Cádiz, Antonio Mairena, María Toledo, Carmen Linares, Pepe Marchena, La Paquera de Jerez, Pedro el granaíno, Manolo de Badajoz, Corruco de Algeciras, Ramón el portugués, Melchor de Marchena, Canalejas de Puerto Real, Manolo Sanlúcar o Fernanda y Bernarda de Utrera, por citar algunos.
Estos serían los más normales: nombre de pila y lugar de origen del artista. Pero los hay más rebuscados que aluden a fenómenos meteorológicos como Terremoto de Jerez, nombres de ríos como Guadiana e incluso de animales como El Canario de Álora, El Mochuelo, Borrico de Jerez, Bernardo el de los Lobitos, Salvador Salas El Potro, Pilar La Ratita, María la Burra, El Perro de Paterna o su hijo El Cachorro de Paterna, el Mono de Jerez, el Piraña, Francisco Escudero El Perrete o Rafael Romero El Gallina.
También los hay con nombre de flor como Diego Clavel o Capullo de Jerez que dice que era muy chiquitito de niño, tan chico como un capullo y así le pusieron. O con nombre de iglesia como José Mercé que debe su nombre artístico a su etapa de monaguillo en la iglesia de la Mercé de Jerez. Existen de todos los colores como El Rojo el Alpargatero, El Negro del Puerto o Moraíto.
                             Un servidor con el maestro Pansequito
Incluso de dolores musculares como Agujetas o con nombre de estilo flamenco verbigracia María Soleá o Paco Taranto. Luego están los famosos "niño" porque el flamenco es el mayor lifting que existe: tengas los años que tengas como te pongan “niño” de apodo, eres ya niño para toda la vida. Los ejemplos son innumerables: el cacereño Simón García Niño de la Ribera, Niño Josele, Niño de la Huerta, Niña de la Puebla, Niño Ricardo, Niño Miguel, Niña Pastori o Niña de los Peines.
Hay otros motes de artistas con nombre de prenda de vestir como El Chaqueta, que usan el calé como Pitingo que significa presumido, otros nombres más iluminados como Fosforito o más enérgicos como El Eléctrico incluso hasta más duros como El Vareta. También con sus profesiones como El Cabrero o el ya citado Alpargatero. O con peculiaridad física como Perico el del Lunar, Rubichi, El Pecas, La Tremendita, El Canijo de Málaga, El Mellizo, Manuel Torre (por lo alto que era), El Viejino o por algún defecto físico como El Cojo de Málaga, El Bizco Amate, El Ciego de la Playa, Talegón de Córdoba, Luis El Zambo, El Negro del Puerto o Manuel Soto El Sordera. Y por supuesto están los que hacen referencia a su "mare" como Perico de la Paula, Niño Gloria, Rafael de Carmen, Fernando de la Morena o Paco de Lucía. 
        Y hay muchos apodos flamencos relacionados con la gastronomía. Hay un dicho que reza que los flamencos no comen, pero eso es un gran bulo. Suelen comer tarde después de actuar, pero comen. Además no hay nada más que mirar los nombres de los cantaores para desmontar esa teoría que aleja a los flamencos de la comida. En el recetario de la nomenclatura artística encontramos desde el más rico pescado como Camarón, Salmonete, Pescaílla, La Gamba o El Cigala. Todos ellos juntos servirían para acompañar a una buena Piriñaca, apodo de la gran Tía Anica de Jerez. También suenan por soleares las legumbres y hortalizas como El Habichuela, El Chícharo o Tomatito, que hacen un gran gazpacho artístico con El Perejil o Pansequito. También están las tapas flamencas como Juanito Mojama o Serranito. Incluso los moluscos cantan de maravilla una zambra como Caracol. Para los más pequeños también hay menú con el cante de El Potito. Y por supuesto, la receta de postres flamencos es variada: Chocolate, Madalena, El Torta,Porrina de Badajoz La Manzanilla, El Galleta de Málaga, Canelita o Naranjito de Triana. 

        En definitiva, una auténtica amalgama de nomenclaturas flamencas sembradas de arte. 



Una vida entre seis cuerdas


Nació entre dos aguas y vivió entre seis cuerdas. Entre seis cuerdas de las que emanaban sonidos tan bellos como imposibles, de las que solo han salido cositas buenas. Seis cuerdas que sonaron ayer a campanas porque su corazón fue menos fuerte que su pulgar, seis cuerdas que amanecieron rasgueando la pena negra de las seguiriyas por el temprano y repentino adiós de su dueño, del “amo del toque” como lo definía Tomatito, de un tocaor que bebió de su “maestro”, Niño Ricardo y de Sabicas, a los que superó con su nueva concepción del toque que todavía ninguno de sus discípulos ha sido capaz de alcanzar. El flamenco grita de dolor por el aciago adiós del genio de la sonanta, del revolucionario de la historia de la guitarra flamenca, del mejor embajador del arte jondo que diseminó las fronteras entre la música culta y la popular, “del mejor de la historia, un fuera de serie que nace una vez en la vida” como aseguraba el guitarrista emeritense Miguel Vargas. Ayer nos despertamos con esa gran pesadilla, con un jondo mazazo. Su guitarra “esa hija de la gran puta que me come el coco” vierte lágrimas de sangre, la música se queda huérfana porque no solo muere Paco de Lucía, se va el que hasta ayer era el Dios del flamenco en la tierra, un artista que ha marcado una era en este arte. Aunque no solo era patrimonio de los flamencos sino universal como afirma el sabio Manolo Sanlúcar: “Paco, consigue que su música le encante al que no entiende de esto y al que entiende, lo enloquezca”.




Se ha ido tan rápido como sus dedos ejecutando trémolos o arpegios, se marcha en silencio con esa timidez que le caracterizaba y que él mismo decía que le hizo esconderse tras la guitarra porque su sueño era ser cantaor. Bendita timidez que nos deja un legado sempiterno, un baúl cargado de gloriosas falsetas. Las malignas parcas cortan el hilo de un ser tocado por la varita de los duendes, ese hijo de la portuguesa que ya está con su madre Luzia Gomes y con su padre Antonio Sánchez que lo han recibido a compás en el firmamento donde ya brilla una estrellita chiquetita pero firme. Ya ha abrazado a Camarón, “su héroe” quien ya templa con su armónica de garganta el fandango que va a rezar en su epitafio: “cuando Dios nos da la vida, también nos condena a muerte”. José y Paco. Paco y José, un dueto glorioso que ha encumbrado al flamenco y lo ha hecho universal. Estos dos genios han sido “el alma del flamenco” como me comentaba ayer el cantaor Guadiana. ¿Quién no se ha emocionado con las falsetas de Siroco o con un quejío del de la Isla? El órgano de la garganta de Camarón resuena tan claro como el agua junto a las seis cuerdas de oro del flamenco que vibran en el cielo. Y mientras aquí abajo le cantamos por soleá: “Mira qué corta es la vía / y qué grande el sufrimiento / ya no toca Paco de Lucía / se apaga la luz del flamenco”. 

Artículo publicado en El Periódico Extremadura: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/escenarios/vida-seis-cuerdas_789208.html

martes, 28 de enero de 2014

Le grand Porrina

Dicen que los genios son inmortales y en la capital pacense hay un gitano sempiterno, un artista afincado en el marquesado del arte que pervive en los anales de la historia flamenca: José Salazar Molina, 'Porrina de Badajoz'. Ese recuerdo imborrable del maestro de la Plaza Alta cristalizó la semana pasada en el 24 Festival Flamenco de la ciudad francesa de Nimes donde se rememoró la figura del gran gitano y de Badajoz como él tan bien cantaba en su fandango por antonomasia. Esas dos palabras son las constantes vitales del maestro de la Plaza Alta, "el amor a su pueblo y a su raza" como aseveró Paco Zambrano, director del Centro Extremeño del Flamenco. El biógrafo del marqués destacó en su ilustrativa conferencia los claroscuros del cante de Porrina, tan virtuosos como los de su paisano Zurbarán en la pintura. Habló de la voz de caramelo del pacense y dijo que tenía el mejor bajo en la historia del flamenco, pero dejó claro que no era su opinión sino la de Manuel Vallejo, segunda Llave de Oro del Cante. Junto a Zambrano estuvo María Escobar, hija de Porrina y Ramón El Portugués, yerno y sobrino del dandi flamenco.

Y ya por la noche la venusta ciudad provenzal se impregnó de jaleos y tangos con el espectáculo 'Extremadura rinde homenaje a Porrina de Badajoz' realizado con motivo del 90 aniversario del nacimiento de un cantaor emblema de la región. Flamenco con sello extremeño, con pedigrí de la Plaza Alta y emoción a raudales la que vivieron las más de 600 personas, con un tremendo amor y respeto por el arte jondo, que llenaron el teatro Bernardette Lafonte. Chaqueta blanca con clavel rojo en la solapa sobre una silla y su fandango emblemático sonando. Así empezó el espectáculo y con el cante por tonás de Pilar 'La Ratita' que continuó por malagueñas y conmovió al respetable por seguiriyas. El Chulo, bisnieto de Porrina, se templó con su precioso metal de voz por soleá que tornó en bulerías y la esencia llegó con Josefa 'La Negra', hija de Porrina, cuyos tangos y jaleos cautivaron al público nimeño. Una voz con sabor a un buen vino añejo, cante reposado y telúrico, flamenco sin artificios nacido de las entrañas del sentimiento.
Guadiana, que atesora una jondura envidiable, bordó la soleá y pellizcó por cantes de las minas, animó el teatro por tangos y le imprimió su rajo flamenco a su preciosa versión de la canción de Georges Moustaki 'El extranjero'. Miguel y Juan Vargas acariciaron sus guitarras de las que salen sonidos tan puros como preciosos. Tamara Silva, bisnieta del Porra, a las palmas y el adalid del ritmo Sabú Suárez a la percusión marcaron el compás al baile de El Peregrino, sembrado de arte con sus patás por bulerías. Fin de fiestas con otra pataíta de Ramón El Portugués y ovación de gala para este espectáculo con olor a la Plaza Alta. Unos aplausos que no sólo premiaron la gran actuación de los extremeños sino que sirvieron para honrar la memoria de un puntal del flamenco, de un cantaor al que las parcas nos robaron muy temprano, en 1977, pero que sigue muy presente porque el legado de 'le grand' Porrina es eterno.
Artículo publicado en El Periódico Extremadura: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/escenarios/antonio-alcantara-grand-porrina_782670.html


lunes, 23 de septiembre de 2013

Amor de madre

Los hay desde las más impensables figuras como una máquina de coser en la espalda hasta los más 'freaks' como el logo de la película de Jurassic Park. Pero el primer tatuaje que conservo en el baúl de mi memoria es ese lema universal: 'Amor de madre'. En un antebrazo curtido y enrojecido por la canícula, ese austero gráfico confería dureza y más si se había hecho en la mili con aguja y tinta china. También recuerdo el ancla tatuada en el brazo de Popeye. Este símbolo, no sólo lo llevaba este devorador de espinacas, sino el 90% de los marineros con un objetivo utilitario: identificar a un marino ahogado. Otros se lo hacían por la esperanza de permanecer anclados a la vida. Pero eran otros tiempos en los que el tatuaje estaba asociado a las clases más desfavorecidas y en las que la tinta china nos sonaba tan lejana como su adjetivo oriental.

El contexto social es diferente y las marcas sobre la piel han dejado de ser peyorativas. De hecho, una de cada diez personas lleva alguno. Y en la moda del culto epidérmico prima más el amor al hijo que a la madre. Angelina Jolie tiene un recuerdo de sus niños así como Beckham que suma 32 tatuajes. Y es que los futbolistas son muy aficionados a bordarse la piel de grafías. De hecho, algunos entrenadores le piden tantos goles por temporada como tatuajes tienen en su cuerpo.
Otros optan por tintarse el nombre de su amada y hay casos en los que meses después les gustaría hacer una mitosis con su brazo por adúlteras causas. A otros, como decía esa canción de los Mojinos Escozíos, les falta espacio por tanto afán de plagarse de inscripciones, con tantos dibujos que parecen ofidios con patas. Aunque cada uno es libre de hacer lo que le plazca con la república independiente de su pellejo. Los hay también sensuales e incluso deseados como el 'Lucky You' del costado de Scarlett Johansson, aficionada a los tatuajes tan raros como el nombre de su tatuador, el envidiado Fuzi Uvptk. Y no me pidan jamás que pronuncie ese apellido porque antes me tatúo 'Amor de madre' en la tabla del pecho; aunque el amor a una madre ya va tatuado en el alma.
**Artículo publicado en El Periódico Extremadura: 

lunes, 17 de junio de 2013

Alfonso Parras: el pintor de la luz

(Reproduzco una entrevista realizada en 2001 cuando aún era más neófito en este mundo del periodismo. Entrevista que fue publicada en Nuevo Camino Viejo en marzo de 2002 como homenaje a Alfonso Parras que nos dejó la semana pasada, aunque la eterna luz de sus cuadros sigue impregnando nuestros paisajes).

Noche fría de diciembre en Megatín, en la casa de un señor bajito, que pasea por su casa con bata, un tipo simpático y con pelo blanco alborotado: Alfonso Parras. Por sus formas sencillas y llanas parece más un humilde campesino que un artista de su categoría. Se siente orgulloso de su casa decorada con preciosas plantas y donde no faltan sus estupendos cuadros. Su estudio desprende un olor característico a pintura y madera. Entre lienzos y bocetos, Parras disfruta hablando de pintura y de su pueblo: Torredelcampo. Posee sentido del humor y entre tapa y tapa, cuenta curiosas anécdotas. A pesar de haber llegado alto, conserva una humildad férrea. Alfonso Parras puede presumir de muchos reconocimientos: Premio Nacional de Pintura en 1959, considerado como el pintor más representativo de la escuela paisajística jiennense por la crítica nacional, en 1982 le fue concedido el “Olivo de Oro” de la ciudad de Jaén, la Gran Enciclopedia de Andalucía le dedica una página, una calle lleva su nombre en Torredelcampo de la que, a pesar de no ser muy conocida, se siente orgulloso “porque la mitad está construida y la otra parte es paisaje”. Ha paseado su arte por todo el mundo y se ha formado en escuelas tan prestigiosas como Roma o París, pero Alfonso no se afana en su propio espejo, sino que camina hacia delante con gran entusiasmo y grandes propósitos disfrutando con lo que más le gusta: pintar.
-         ¿Qué sentimientos, sensaciones o recuerdos experimenta cuando pinta?

Cuando estoy pintando es cuando verdaderamente disfruto. Mi trabajo, al ser creativo, me ilusiona y con él transmito mis sentimientos. Cuando termino un cuadro probablemente deja de tener interés para mí y pienso en hacer otro. Cuando tengo alguna idea en mi mente me busco una tela grande y empiezo a darle manchas de color sobre el lienzo blanco, ya con una intención: buscar la perspectiva aérea. Mi pintura está basada en la luz y en la atmósfera.

-          A lo largo de la historia se han dado muchas definiciones de arte, ¿cómo lo definiría?

El arte es una cosa especial, un don que da Dios, algo que no se puede aprender en la universidad.

-          En su obra hay mucha predilección por los paisajes andaluces, ¿qué encuentra en ellos que le motive especialmente?

La luz de Andalucía y del Mediterráneo es una maravilla. Bajo mi punto de vista en Jaén, en la Alpujarra granadina y Almería se encuentran los pueblos más bonitos de Andalucía con esas tierras tan abigarradas. Al entrar en Jaén cambia la luz. Si vienes desde Córdoba te encuentras con pueblos maravillosos como Alcaudete o Martos. Si, en cambio, entras por Granada está Cambil, Pegalajar, La Guardia y si lo haces por Albacete disfrutas viendo la sierra de Cazorla, Segura y Las Villas. Un paisaje árido y fuerte del que también me he enamorado, debido al contraste tan enorme que presenta, es el de Canarias.
                                  

                                         Alfonso Parras: autorretrato.
-          ¿A qué dedica su tiempo libre?

A la familia y a viajar. También bajo a mi pueblo a ver mis amigos y a beberme mi vinillo (comenta entre risas).

-         Sus lienzos transmiten alegría y vivacidad, ¿son un reflejo de su personalidad?

En la pintura sí. Aunque todavía me cabreo cuando hay algo que no me sale bien.

-         ¿Recuerda alguna anécdota graciosa en su carrera?

Recuerdo dos relacionadas con Torredelcampo. Después de muchísimos años, llego al pueblo y voy a la casa de “Callandico” y me dice: “Alfonsito, ¿todavía sigues con los dibujitos?”. Otra me pasó con Joselón “el Herrero”. Yo no paraba de decirle que a ver cuándo me iba a poner una valla, pero no me hacía caso. Hasta que un día me dijo: “Yo en el verano estoy muy ocupado y no voy a subir al Cagatín pa eso y tú en el invierno te vas por ahí con la mierda de los cuadros”.

-         ¿Con qué corriente pictórica se siente más identificado?

Soy un pintor muy personal y no dependo de los demás. Nunca he querido hacer lo que el otro hace. Soy un pintor impresionista, pero con mi estilo propio, con el que más me identificado es con Alfonso Parras. Hay movimientos pictóricos y pintores que me gustan más que otros. Me encanta el impresionismo español, sobre todo Sorolla. Yo he estudiado toda la historia del arte desde los primitivos italianos hasta los impresionistas.

-           ¿Tiene predilección por algún cuadro que haya pintado?

No tengo especial predilección por ninguno. Todos son hijos míos y de unos tengo mejores recuerdos que otros. Mi pintura no es un cuadro, es un conjunto, una trayectoria. No me baso en una obra, una es continuación de otra.

-         Ha viajado por muchos países y ha conocido culturas diferentes, ¿qué piensa de la situación actual del mundo?

El otro día comentaba con un señor: “O el mundo se ha vuelto loco o el loco soy yo”. No entiendo este mundo tan violento, ni a Bin Laden ni a Bush que se está vengando ahora. Tampoco comprendo a ETA. Yo me mantengo al margen de todo eso, no pertenezco a ningún partido político. Soy católico, pero sobre todo soy torrecampeño.

-         Y hablando del pueblo, ¿qué es lo que más le gusta de Torredelcampo?

Me encanta el paisaje con ese mar de olivas que tenemos, aunque me gusta más el paisanaje, el carácter de su gente.

-         ¿Cree que es profeta en su tierra?
No (rotundo). Están reclamando hacerme un homenaje en Granada y me han dedicado dos páginas enteras en mi última exposición en la ciudad de la Alhambra. En cambio, en Jaén nada. Es que como hay tan grandes artistas, puede que yo no lo sea tanto (comenta con ironía). Yo he creado la escuela de paisajismo jiennense que es mía y de mi pueblo.
Ojalá nos siga iluminando con la luz de su pintura durante mucho tiempo.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Un puchero con aliño flamenco

“Qué buena está mucha carne con tomate y papitas aliñás”. Esta letra flamenca que interpreta por bulerías Luis “El Zambo” es una muestra de la simbiosis que existe entre flamenco y gastronomía. Eso de que los flamencos no comen, es un mito de los muchos que imperan en el reino del arte jondo. Recuerdo una anécdota con el maestro Enrique Morente, que tras actuar en el Festival de Almería me concedió una entrevista, cuatro meses antes de su aciago adiós. Le pregunté qué le quedaba por conseguir en ese momento después de una vida dedicada al flamenco y tras haber recibido todo tipo de reconocimientos. Me contestó, con su habitual ingenio: “Ahora mismo, una Cruzcampo bien fresquita y unas gambas de Garrucha”.

Además de estas apetitosas anécdotas, no hay nada más que mirar a los nombres de los cantaores para desmontar esa teoría: Camarón, Salmonete, Cigala, Torta, Chocolate, Tomatito, Potito, Pansequito, Madalena... Precisamente, con este último, con el gran cantaor pacense compartí ayer una tarde flamenco-gastronómica, una garbanzada, en el complejo Alcántara de Badajoz. Una gratísima jornada organizada por la Asociación de Arte Flamenco de Badajoz, comandada por Celestino Vegas al que por cierto agradezco su buen trato. Acudí con mucha hambre de buen flamenco acompañado por Manuel Merino, mi compañero de la SER, y en la que compartimos mesa con un cabal, el señor Martín, que nos contó anécdotas de cuando el “Porra” cantaba pa rabiar por seguiriyas en El Sótano cuando daban en el reloj las tres de la mañana.

            Con los compañeros Laura Zahínos y Lolo Merino
                             y el aficionado cabal, Juan Martín

Entre historia, letras y algún que otro canturreo también hubo tiempo para los sabrosos garbanzos que estaban para acostarse con ellos. Tras ese buen sabor de boca que dejó el puchero, aliñamos la tarde con el cante de las cordobesas Lucía Leiva y Gema Cumplido que con sus alegrías, tientos-tangos y sobre todo, campanilleros del Torre y villancicos flamencos trajeron sabor navideño a la sala.


                     El Viejino derrochó arte sobre las tablas

Después se formó la fiesta en el tablao, con el baile enérgico de Jesús Ortega, con la constatación de una jonda promesa llamada Celia Romero, con una perla bulearera de “El Viejino” que, si me permiten esta antítesis, se acordó del Bambino de Utrera. Alejandro Vega y el Madalena pusieron su arte al servicio de unos jaleos “made in Extremadura”, Paulo demostró su tronío y la Caíta desgarró su garganta cantando con la gran sonanta de Niño Seve al siete por medio, “por ahí cantaba Beethoven”, apostilló con gracia.

Una gran tarde flamenca en la que hasta los garbanzos jalearon al arte que se destiló en el recinto pacense.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

“Fraga me censuró más que Franco, pero no tuvo cojones de tocarme ni de meterme en la cárcel”


Manuel Gerena derrocha sinceridad y continúa sin callarse las injusticias de este mundo. Arrastrado por los vientos del pueblo, elevó su voz prohibida contra el franquismo y hoy reivindica un reparto más equitativo y justo entre los artistas flamencos de las ayudas de la Consejería de Cultura. Mantiene la cabeza alta, como su puño, y recuerda las cortapisas del régimen franquista por su cante protesta. Presume de tener 6 libros de poemas escritos, 34 discos grabados y 3.000 conciertos “en el pellejo”. Amigo íntimo de Rafael Alberti, el cantautor flamenco continúa haciendo nueva al son del viejo cante.

 - ¿Siguen vigentes las protestas que realizaba hace cuarenta años?

Desgraciadamente sí. Cualquier disco mío antiguo que peleó con el pecho descubierto contra Franco continúa vigente porque ya no está el caudillo, pero son temas que siguen sonando contra los miles de caciques que hay en cada rincón de nuestro país que abusan de su poder desde su silloncillo y juegan con ese gran desigualdad que teníamos en la época de Franco.

- ¿Quién ha puesto más trabas a su cante?

Curiosamente estando Fraga de ministro del Interior en 1976 me prohibió más que Franco. Me mandó una carta personal a mi casa diciéndome que me iba a devolver el pasaporte y mi mujer me lo llevó a las mazmorras de la Gavidia en Sevilla porque estaba allí detenido durante 72 horas porque había cantado por cojones para miles de personas con un megáfono a las puertas del Teatro Lope de Vega ya que teníamos 10.000 entradas vendidas. No tenían cojones de tocarme y no se atrevían a meterme en la cárcel porque se agolpaba la gente en la puerta de la comisaría. De eso nos valíamos.


                           Gerena, la voz prohibida como dijo Bohórquez

- Su última queja es contra la Agencia del Flamenco porque según usted otorga las ayudas siempre a los mimos, ¿en qué consiste ese manifiesto de la Asociación de Artistas Flamencos?

Es un escrito que hemos elaborado un grupo de amigos que estamos con un gran descontento porque las ayudas siempre se las dan a los mismos. Yo he peleado por otras democracias, no por ésta, en una democracia en la que estamos, lo que precisamente tiene que prevalecer es la igualdad. No ocurre así y hemos hecho un manifiesto que ha firmado muchos artistas y miles de personas que apoyan la causa. La Agencia se ha equivocado totalmente porque se le está cayendo todo este asunto y es una vergüenza que sea a través de un partido llamado de izquierdas.

- ¿Cree que deberían más letras comprometidas en el flamenco y no repetir siempre las mismas? ¿Falta protesta en el cante?

Un compañero tuyo me dijo una vez que la pena más grande es que no hay “nuevos Gerenas”. No porque dijera que yo soy un fenómeno, sino porque lo que toda mi vida he hecho ha sido escribir para cantar y hacer nueva palabra al son del viejo cante. La gente está encasillada en los textos antiguos, que está muy que se haga toda la raíz del cante de ayer para que no se pierda, pero es importante cambiarle la palabra cada vez que se pueda.

- ¿Falta personalidad e innovación en los jóvenes artistas?

La gente joven tendría que dedicarse más a hacer cosas nuevas, pero muchas veces la culpa no la tienen ellos porque en los concursos los obligan a hacer los cantes igual que Tomás Pavón y eso es lo que yo llamo “calcamales”, no se puede calcar. Un artista tiene que cantar con su sentimiento y hacer las cosas de la gente de ayer, pero con su corazón y sello propio porque si no será uno más. Habría que tomar ejemplo de Enrique Morente que evolucionó la música.

- ¿Se ha marginado a los cantautores de la libertad?

Desde la democracia, el Gobierno de España los ha fusilado culturalmente hablando. Eso es otro hecho negativo porque los que hemos llenado campos de fútbol y plazas de toros en pro de libertad a pecho descubierto contra el franquismo, ahora llegan unos señores y se hacen los falsos héroes. Muchísimos les han dado la espalda a los cantautores de la libertad como Lluis Llá, Raymon, Paco Ibáñez, mi amigo Labordeta, Luis Pastor, Elisa Serna o Pablo Guerrero.

- ¿Qué recuerdos conserva de su gran amigo Rafael Alberti?

Nos conocimos en 1970 en París donde vivía Picasso y yo canté allí. Después me invitó a su casa a Roma y me entregó ese poema que me dedicó. Ha estado conmigo en mi pueblo, La Puebla de Cazalla. Hice recitales con él que leía poemas y yo cantaba por el sur de Italia hasta que la Policía italiana me retiró el pasaporte.