lunes, 25 de febrero de 2013

Políticos de pelotas


A pesar de este redondo titular, no voy a hablar de los trepas que merodean por los partidos políticos con pretensiones alcistas o de los que doran la píldora a sus líderes para conseguir un puesto en la Corte o formar parte de la ansiada cohorte parlamentaria. Estos especímenes son como las meigas: haberlos, haylos. Pero no escribo sobre los arribistas, sino de política de pelotas en el sentido literal del término. Ha habido incursiones de ex futbolistas en el área política como las de los arietes Bebeto y Romario que fueron rivales en los comicios brasileños optando a una plaza de diputado federal en Río. O la gran gacela liberiana, George Weah, que colgó las botas por las urnas. Un caso más reciente y rocambolesco es el de Salva Ballesta, vetado por el Celta por motivos ideológicos.

El balompié está presente en los debates políticos extremeños. Hasta Mourinho ha acudido a la tribuna de la Asamblea cuando en el último pleno del 2012 calificaron al portavoz socialista, Valentín García , como el Mou del PSOE mientras que a Fernández Vara lo acusan de practicar "el buenismo", más en la línea de Pep. Un Mourinho, por cierto, al que si Florentino le quita su escaño se llevaría, en blanco, casi lo mismo que Bárcenas tenía en Suiza. Nunca las derrotas fueron tan caras.

La política y el fútbol tienen muchas similitudes: recortes, tijeras (de moda en el terrenos político), zancadillas, descensos, ceses o desmarques. Desmarque del que hablaba precisamente la semana pasada el vicesecretario de Organización del PP, Juan Parejo , que criticó a Vara por "salirse por la tangente" del pacto al que habían llegado los tres grupos con el presidente del Parlamento, Fernando Manzano , para publicar las declaraciones de la renta de los parlamentarios.

Diputados que usan en sus discursos el regate corto, una de las expresiones preferidas de Vara y del presidente Monago quienes, a pesar de sus diferencias, comparten la pasión blaugrana. Ojalá rompan el catenaccio de la política Pablo Alborán basada en el "y tú, y tú" y jueguen en el mismo equipo cuando traten temas más trascendentales por el bien de la región.

El que rehúye de la simpatía habitual por culés o merengues es Pedro Escobar, que siente una gran afinidad por el Betis. Un líder de IU al que una mayoría de sus compañeros acusan de venirse al centro y le piden que se escore a la banda izquierda como hiciera Rafael Gordillo. Con el gran extremo de Almendralejo no llegó a compartir pachanga, pero Escobar presume de haber jugado partidillos con dos míticos jugadores béticos como Quino y el pacense Pachón.

Los políticos deberían hacer más tiki-taka con el erario público, dejar las tijeras para los delanteros y practicar el fair play en la Cámara extremeña. Por cierto, un juego limpio que deberían llevar por bandera también Monterde y Plaza en sus elecciones a la Federación Extremeña de Fútbol, ya que parecen haberse impregnado de las actitudes más zafias del mundo de la política.


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