lunes, 4 de junio de 2012

El mundo de los Sanchos

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca. (Heinrich Heine)


El materialismo, la avaricia y el maquiavelismo dominan cada vez más nuestra sociedad en detrimento del honor y la solidaridad. Los valores quijotescos basados en la lucha por unas ideas y en la pasión por lo que uno ama han dado paso al mundo de los Sanchos en el que nos encontramos donde cada uno se mira su ombligo y “al carajo” los demás. La justicia, el coraje, la fidelidad y la lealtad no están en el diccionario de muchos gerifaltes de este “inmundo”. Me desalienta ver cómo la gente se asemeja cada vez más al rechoncho personaje de la gran novela de Cervantes. Los ideales se guardan en el cajón de la desvergüenza, la honradez se plaga de activos tóxicos, la promesa de la ínsula es el impulso que mueve a muchos a vivir como el entrañable y perezoso Sancho.



Los molinos soplan con el viento a favor del dinero y siempre el grano acaba en el mismo corral mientras que en otros bolsillos no hay nada más que paja y cada vez con más descosíos. Prefiero siempre una locura mesurada que una avaricia materialista, pero desgraciadamente cada vez quedan menos “quijotes”. Esa sana demencia del ingenioso hidalgo basada en la defensa del honor se sustituye por un honorífico descaro acompañado de grandes dosis de tontura. Aunque desde los tiempos del manco de Lepanto ya nos ha llovido un “Rato”, también en aquella época había muchas injusticias sociales y pocos quijotes. Ya lo dice la letra sabia letra flamenca: “cambian los tiempos y no cambian las personas”. Pero en la época del ingenioso hidalgo los molinos de viento estaban más localizados, los enemigos iban a caballo. Hoy en día se esconden en la abstracción de los mercados en la que sus difusas hélices proyectan aires manipulados.

En esta sociedad dominada por un putrefacto sistema todavía impera la comodidad de ir en un burro apeando los ideales y con las alforjas llenas de pragmatismo. Los quijotes han muerto, vivimos en el mundo de los sanchos. Pero espero que soplen vientos de cambio y vivir en un mundo como el que soñaba el de La Mancha: lleno de humildad, piedad y respeto. Hay que luchar contra tanta incongruencia, conseguir un cambio justo en una sociedad libre de rescates ahogadizos y erradicar la cordura de la caradura. Hacen falta más valores quijotescos para combatir un sistema que nos quiere vestir de Rocinantes. Quizás me tachéis de utópico o de majara, pero me resisto a ser un Sancho.  


4 comentarios:

  1. Excelente artículo, sincero, sencillo y directo al corazón de los quijotes y sanchos españoles. Lo tienes en Meneame amigo, espero que lo lea mucha gente y sobre todo que nos haga reflexionar sobre lo que está pasando.

    http://www.meneame.net/story/mundo-de-los-sanchos

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  2. Muchas gracias, amigo. Hay que reunirse pronto para cantarle a la prima de riesgo por soleá jeje. Un abrazo y gracias por "menearlo".

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  3. Cuando quieras amigo.Mira, se que esto te va a gustar, son unos retratos de un buen amigo. Si quieres dejarnos un comment en el perico o seguirnos se agradece

    http://elperiodicodeextremadura.blogspot.com.es/2012/06/cultura-pampano-vaca-retratos-flamencos.html

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  4. ole, viva el flamenco. Un abrazo y nos vemos pronto.

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