lunes, 20 de junio de 2011

Los cuellos anchos

No se asusten con el titular que no voy a hablar de Fernando Alonso, sino del buen hombre de mi abuelo que repetía constantemente bajo un halo de pesimismo y recuerdos de fantasmas del pasado: "Tiene que llegar el año de los cuellos anchos". Tras la guerra, el hambre acuciaba al estómago e incluso a la ropa que ensanchaba las camisas y disminuía los pescuezos. Abuelito, todavía no han llegado esos años de cuellos anchos, pero sí los de los bolsillos estrechos. 

                           Manuel Moral , 'pare de mi mare', con 90 años

Los excesos que tanto denunciabas han pasado factura a todo el país, el que ayudaste a levantar regando con tu sudor sus campos, soñando con un mundo más justo en el que las urnas derrocaran al yugo opresor. Tu sueño se cumplió y tus nietos vivimos en democracia, aunque con un hastío político para ejercer ese voto por el que tanto luchásteis en tu época para acabar en un país gobernado por un zapatero sin zapatos y con una gaviota sin alas como alternativa.

P. D. : Este artículo lo publiqué el 17 de junio de 2010. Un año después la esperanza por un futuro mejor sigue desvanecida y los grajos políticos vuelan cada vez más bajo mientras en la calle hace frío a pesar de que los ánimos, afortunadamente, se están calentando porque el pueblo no puede ser tan tibio cuando se quieren reír de él.  

7 comentarios:

  1. No se puede decir tanto en tan pocas palabras.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, Anabel. A veces no hay que extenderse para dejar claro lo que se piensa. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Sabias las palabras del campo, de la tierra. Las que pronuncia un abuelo, que dispone de la sabiduría que da, no solo el conocimiento, sino el tiempo y la vida. Un abrazo ancho, Mocho.

    ResponderEliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. El pueblo es sabio y está lleno de arte. El gran Federico dijo que "el arte popular no sólo es la creación impersonal, vaga e inconsciente, sino la creación personal que el pueblo recoge para adaptarse a su sensibilidad”.

    ResponderEliminar
  6. Felicidades Maestro, muy buen artículo! Conoci yo también a tu abuelo e imagino el tono en el que diría eso. Qué mal sabe llevar razón cuando lo que se teme es triste, lo que me gustaría y en lo que creo es que nosotros procuremos seguir trabajando con la misma ilusión para dejar algo mejor a nuestros nietos.

    ResponderEliminar
  7. Muchas gracias, artista. El problema es que nosotros no tendremos tiempo ni de pasear a nuestros nietos por el parque porque estaremos trabajando hasta los 80 jejeje. El negocio del futuro son las guarderías, amigo de tierras tosirianas, porque si los abuelos no pueden alguien los tendrá que cuidar, eso sí, siempre que los padres de los churumbeles no estén paraos. Sé que exagero, pero como siga así la cosa ya veremos a ver. Un abrazo, amigo de tierras tosirianas.

    ResponderEliminar