domingo, 26 de junio de 2011

El gato y la trena

Porque en una aldea
un pobre mancebo
hurtó sólo un huevo
al sol bambolea,
y otros se pasean
con cien mil delitos.
Cuando pitos, flautas;
cuando flautas pitos.
(Luis de Góngora)

Con este titular no les voy a contar ninguna fábula, aunque la historia real de la que escribo hoy podría firmarla el mismísimo Esopo. 


Me llega esta noticia que eleva mi indignación con este sistema de Justicia donde la verdad está entre rejas y la mentira campa a sus anchas por las calles. 



Condenado a seis meses de cárcel por oponerse a que le detuvieran tras estar en un parque con un gato. El Juzgado de lo Penal número uno de Jaén ha condenado a un hombre de 27 años de edad a medio año de prisión por ofrecer resistencia cuando iba a ser detenido tras negarse a identificarse ante la Policía Local por encontrarse en un parque con un gato.

  

Es cierto que este buen hombre se tendría que haber identificado, pero ¿por qué pasaron a detenerlo? ¿simplemente por estar con su gato en un parque? También es verdad que hubo insultos y trifulca con la Policía, siempre según la versión de los agentes que primará sobre todas, pero ¿qué mal estaba haciendo ese hombre en el parque? Hacen la vista gorda a cosas más graves y molestan a un señor que juega con su gato. ¿No les parece excesiva la condena? 


Seguramente, si hubiera matado o abandonado al felino estaría libre como los cientos de concejales y jueces andaluces que permiten que se sacrifiquen animales en las perreras de nuestra querida región. Tendrían que multar a los que en esta época abandonan a miles de animales por las calles bajo la imponente canícula en vez de a este baezano que sólo por pasear a su gato malgastará en la cárcel medio año de su vida. Y menos mal que no fue al parque con un león, que si no le cae cadena perpetua. 



 

 


         ¿Habrán metido también al gato entre rejas?


Los agentes podrían haberle invitado a salir del parque y punto, pero claro, se me olvidaba que muchos 'locales' se creen el brazo (tonto) de la ley y ejercen de sheriffs en los pueblos, aunque es justo decir también que hay bastantes profesionales en este Cuerpo. Pero la cosa no acabó con la detención de este 'amigo de los gatos'. Lo que ya me parece de Juzgado de guardia es que tenga que pasar seis meses en la trena mientras miles de chorizos pasean por las calles y por los despachos, mientras al gran capo gallego de la droga le dan permiso un fin de semana arriesgándose a que huya o mientras pagamos con nuestros impuestos la reproducción asistida a dos etarras en la cárcel.  


Estamos en un país donde los alguaciles son alguacilados (como diría Quevedo), donde se va antes a la cárcel por llenar una espuerta de tomillo del campo más que por henchirla de billetes de las arcas municipales y donde un bostezo de un harapiento es más delito que la siesta de un trajeado. La Justicia está llena de incongruencias, de sentencias inverosímiles y de realidades retorcidas. Es un techo protector lleno de oquedades donde muchas veces el agua que entra por esas goteras acaba salpicando al que menos lo merece.


Vayan estas hermosas bulerías del maestro de 'la Isla' para este condenado por la (in)Justicia: 




2 comentarios:

  1. Que razón llevas, como dijo Pedro Pacheco, LA JUSTICIA ES UN CACHONDEO

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  2. Es cierto, hermano, la vida es injusta en general. Un abrazo y vivan los que saben de flamenco.

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